Ciudad Evita representa uno de los hitos más ambiciosos de la planificación urbana moderna en Argentina. Proyectado por el arquitecto italiano Luigi Piccinato, y construido entre 1948 y 1953, este conjunto habitacional nació como el eslabón clave de un eje territorial en La Matanza, que unía la Capital Federal con el Aeropuerto de Ezeiza.
Con más de 5.000 viviendas, no fue solo un proyecto de soluciones habitacionales, sino una propuesta integral de vida que buscaba dignificar a la clase trabajadora mediante el acceso a un entorno saludable, estético y funcional. Y además de eso, fue el retrato de la segunda esposa de Juan Domingo Perón: Eva Duarte.
Arquitectura californiana y el sueño de la ciudad jardín
El trazado de la ciudad se inspiró en las "Garden Cities" europeas, caracterizadas por el predominio del verde y la autosuficiencia. El lenguaje arquitectónico predominante es el estilo "californiano", definido por sus paredes blancas, galerías y techos de tejas coloniales, elementos que para muchos simbolizaron el ascenso social de los nuevos habitantes urbanos.
Sin embargo, el complejo también incorporó el rigor técnico del racionalismo en edificios como el "Rastreador Fournier" y la unidad habitacional de varios pisos denominada "Elefante Blanco", demostrando una rica heterogeneidad tipológica y el uso de materiales de alta calidad para la época.
Un pulmón verde con identidad histórica
Más allá de su arquitectura, que en sus comienzos fue nada más y nada menos que el dibujo del perfil de Eva Duarte de Perón, el entorno boscoso de Ciudad Evita ofrece una atmósfera inusual en el conurbano bonaerense, con zonas altamente oxigenadas y una acústica asordinada por la vegetación.
Esta planificación paisajística no fue azarosa: enmarca la figura en planta del icónico perfil de Eva Perón, detalle que refuerza su carga simbólica. Hoy, protegida por el Decreto N° 1.110/1997, la ciudad permanece como un testimonio vivo de una operación territorial inédita que transformó para siempre la fisonomía del partido de La Matanza.

