El sueño de muchos es que la batería del celular dure todo el tiempo que deseamos. Pero al momento de cargarlo, aparece un enorme interrogante en nuestra cabeza: ¿es mejor hacerlo con el teléfono apagado, o encendido? Hay ventajas y desventajas para cada opción.
Lo más común es dejar el celular prendido cuando lo cargamos, sobre todo si no podemos desconectarnos de las notificaciones, mensajes o trabajo. Sin embargo, esta práctica afecta la salud de la batería.
Consejo 2: cargarlo entre el 30% y el 80%.
Expertos de la firma Samsung aseguran que usar el celular mientras se cargan aplicaciones pesadas, como juegos o streaming, hace que el aparato se caliente más de la cuenta, lo que termina generando una "carga parásito": la batería se gasta mientras se llena, con lo que finalmente termina afectado el rendimiento a largo plazo.
Algunos sitios especializados explican que, al estar prendido, el celular reparte energía entre la pantalla, el procesador y la carga. El resultado es menos eficiencia y más lentitud para completar el ciclo. Los teléfonos modernos cortan la energía cuando llegan al 100%, pero las apps abiertas en segundo plano, siguen consumiendo recursos.
Pero si se lo apaga al cargarlo, le estamos haciendo un enorme favor a la batería. Al estar apagado, toda la energía va directamente a la pila, sin distracciones ni consumos adicionales. Hablando en términos humanos, esto le quitaría "estrés" al teléfono, evitaría el sobrecalentamiento, y permitiría una carga más rápida y eficiente.
Si apagarlo no es una opción porque hace falta estar disponible, ponerlo en modo avión es un buen plan B. Este modo desactiva las conexiones inalámbricas, minimizando el consumo y acelerando la carga en comparación con tenerlo completamente encendido.
-Evitar temperaturas extremas. No cargar cargues el celular si hace mucho calor o frío. Lo ideal es mantenerlo entre los 15 °C y 35 °C. -Cargarlo entre el 30% y el 80%. No esperar a que llegue al 0%. Cargas cortas y frecuentes son mejores que dejar que se vacíe por completo. -Usar cargadores originales. Evitar los cargadores truchos, que pueden sobrecalentar la batería o dañar el equipo. -Mantenerlo actualizado. Los fabricantes suelen incluir mejoras en la gestión de energía en las actualizaciones de software. -Revisar los cables. Enchufes dañados o cables pelados pueden interrumpir la carga, o incluso dañar la batería.