La asfixia erótica, una práctica sexual que combina la restricción del oxígeno con la búsqueda de placer y ganó notoriedad por la práctica sadomasoquista que terminó en tragedia y que lo vincula a Julio Moura (68), guitarrista de Virus. En este contexto de esta actividad. Mauricio Strugo, psicólogo y sexólogo, conversó con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch) y desentrañó los matices de esta controvertida práctica, subrayando tanto sus posibles placeres como los riesgos fatales asociados.
Placer con límites: ¿una combinación posible?
Según Strugo, esta práctica, conocida también como hipoxifilia, genera placer al limitar temporalmente la cantidad de oxígeno que llega al cerebro. "El momento de ausencia, seguido por la reconexión con el placer, puede ser extremadamente intenso", explicó. Sin embargo, este efecto se basa en un delicado equilibrio: el más mínimo error puede transformar una experiencia excitante en una tragedia.
El especialista enfatizó que, como toda actividad sexual no convencional, la hipoxifilia depende de la comunicación clara y el consentimiento mutuo. "En estas prácticas, especialmente las relacionadas con el sadomasoquismo, se establecen códigos de seguridad, como palabras clave, para evitar daños graves", aclaró. Sin embargo, advirtió que la dependencia de una pareja para manejar una situación de riesgo tan alto puede ser peligrosa.
Un placer no apto para improvisados
El experto explicó que quienes suelen practicar este tipo de actividades son personas bien informadas y experimentadas, que buscan nuevas formas de explorar su sexualidad. Sin embargo, destacó un fenómeno creciente: jóvenes atraídos por la curiosidad o el morbo, que deciden probar estas prácticas sin medir completamente los riesgos.
"Con la facilidad de acceso a información en internet, muchos jóvenes se sienten tentados a experimentar sin considerar las consecuencias. Esto puede ser especialmente peligroso, porque un error puede derivar en lesiones graves o incluso en la muerte", advirtió Strugo.
¿Es posible minimizar los riesgos?
Strugo subrayó que, si bien la asfixia erótica no es una práctica recomendada, quienes decidan realizarla deberían hacerlo únicamente con parejas estables y de confianza. "Es crucial tener una comunicación excelente y estar completamente alineados en términos de límites y señales. Esta no es una práctica para parejas nuevas o encuentros casuales", enfatizó.
Asimismo, advirtió sobre los daños irreversibles que puede causar la falta de oxígeno en el cerebro, desde desmayos hasta secuelas neurológicas permanentes. "No siempre la falta de oxígeno lleva a la muerte, pero las consecuencias pueden ser devastadoras para la salud", concluyó.
La asfixia erótica, como otras prácticas sexuales no convencionales, genera un debate entre quienes la defienden como una forma válida de explorar el placer y quienes la condenan por sus riesgos inherentes. Lo cierto es que, como señaló Strugo, el deseo de transgredir lo prohibido puede conducir tanto a momentos de intensidad como a escenarios de peligro extremo. En última instancia, queda en manos de cada persona decidir, siempre con plena conciencia de los riesgos y bajo condiciones de mutuo acuerdo y responsabilidad.
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