Un reciente informe de percepción social en Mendoza revela un cambio de paradigma: los adultos de entre 55 y 65 años son quienes más conocen y utilizan derivados del cannabis.
Según Matías Scaffetti, referente de la asociación Hemp Garden, este fenómeno responde a que este rango etario busca alternativas naturales para combatir el insomnio, la ansiedad y el dolor crónico a través del CBD. Mientras el prejuicio persiste por falta de información, la provincia avanza con un marco legal propio y la reactivación de aprobaciones en el REPROCANN, consolidando una industria que prioriza la salud sobre el tabú generacional.