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Caña con ruda y conexión espiritual: el verdadero sentido del Día de la Pachamama

La fecha convoca a miles de personas a realizar un ritual ancestral con raíces profundas y sentidos múltiples. Pero, ¿cuál es el verdadero mensaje detrás de la ofrenda y la caña con ruda?

Fernando García

Por Fernando García

1 Agosto de 2025 - 15:48

El poder oculto del ritual de la Pachamama, más allá de la tradición.
El poder oculto del ritual de la Pachamama, más allá de la tradición. -

1 Agosto de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

Paula Martin, especialista en holística y conocedora de prácticas ancestrales, conversó con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch) y brindó una mirada integral sobre el sentido profundo de esta fecha. La entrevistada explicó cómo este rito tiene un origen funcional y espiritual, y cómo hoy puede ser una herramienta clave para repensar nuestra relación con el entorno.

Un ritual que nace del cuidado colectivo

"El homenaje tradicional es hacer un pozo en la tierra para agradecer y pedir. Todo se inicia pidiendo protección para los inviernos crudos", señaló Martin. Este gesto simbólico no es arbitrario: "En agosto, muchas comunidades originarias enfrentaban epidemias, escasez y muertes por frío. El ritual era una forma de conectar con la tierra y solicitar su protección, además de mostrar gratitud por los recursos recibidos".

Según Martin, el pozo representa la boca de la Pachamama, y en él se depositan alimentos, bebidas y otras ofrendas simbólicas. Históricamente, incluso se ofrecían animales, aunque esa práctica ha sido abandonada. En el presente, este acto representa una reconexión con lo esencial, un momento de pausa frente al ritmo acelerado de la vida urbana y moderna.

La caña con ruda: medicina simbólica y herencia cultural

Una de las costumbres más extendidas en esta fecha es beber caña con ruda. Aunque se ha popularizado como tradición "moderna", su origen está en antiguas prácticas chamánicas. "Antes de la llegada de los europeos, los pueblos originarios preparaban fermentos con hierbas medicinales que ofrecían a sus comunidades como forma de protección. La ruda, combinada con caña, representa hoy esa medicina ancestral adaptada a los tiempos actuales", explica Martin.

Esta práctica, si bien mantiene su poder simbólico, ha sido descontextualizada en muchos casos. "No se trata solo de tomar una bebida el 1 de agosto, sino de comprender la dimensión espiritual y ecológica del ritual", aclara.

Un llamado urgente a la conciencia ecológica

Más allá de los gestos rituales, Martin insiste en que la Pachamama nos interpela como sociedad. "La tierra se está quejando. Los cambios climáticos, las crisis hídricas, las catástrofes naturales no son fenómenos aislados. Son respuestas a una explotación desmedida de los recursos y a una desconexión profunda con lo natural".

Desde su experiencia en comunidades mapuches, destaca una visión integradora: "No ven a la Pachamama como una diosa externa, sino como un todo del que somos parte. Cuidar la tierra es cuidarnos a nosotros mismos. Es cuidar a nuestros hijos, nuestra salud, nuestras emociones".

Este enfoque holístico se sostiene sobre una lógica clara: cada elemento natural tiene un correlato simbólico y humano. "El agua representa las emociones; el aire, los pensamientos; la tierra, el cuerpo; el fuego, la transformación. Si uno de estos elementos está en desequilibrio, el conjunto también lo está", advierte.

Del símbolo a la práctica: cómo hacer del 1 de agosto un acto cotidiano

Martin sugiere que esta fecha no sea solo un ritual anual, sino una puerta de entrada a un cambio de hábitos. "Podemos enterrar nuestros deseos, compartir una bebida con la tierra o sentarnos a hablar con nuestros hijos sobre el cuidado del agua y el ambiente. Pero lo más importante es la conciencia cotidiana: no tirar un papel en la calle, no abusar del agua, cuestionar el modelo de consumo".

El Día de la Pachamama puede leerse como un acto simbólico, pero también como un recordatorio activo: la abundancia no reside únicamente en lo material, sino en los vínculos, el cuidado mutuo, la conexión con el entorno. "Nosotros nos vamos, pero dejamos a nuestros hijos. Lo que hacemos hoy con la tierra tendrá consecuencias mañana. Esa es la verdadera ofrenda que podemos hacer", concluyó.

¿Por qué el 1 de agosto?

La elección del 1 de agosto no es casual. Coincide con el inicio del mes más crudo del invierno en el hemisferio sur, momento históricamente crítico para las comunidades indígenas. Desde una mirada numerológica y espiritual, Martin lo relacionó con el número 18, asociado al arcano de la Luna en el tarot: "Es el símbolo de la madre, de las emociones, de los cambios profundos. Estamos atravesando una transición planetaria fuerte, y este tipo de rituales ayudan a darle sentido".

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