Cada 1 de agosto, mientras en buena parte de Sudamérica se honra a la Pachamama con ofrendas, sahumos y agradecimientos, un ritual menos difundido, pero cargado de simbolismo resurge con fuerza: los rituales sexuales con ruda.
Esta antigua práctica, nacida de la fusión entre saberes indígenas y creencias populares, combina erotismo, espiritualidad y magia herbal para atraer salud, purificación y vigor durante el inicio del nuevo ciclo andino.
¿Por qué el 1 de agosto?
El primero de agosto marca el inicio del año agrícola en los pueblos andinos, una fecha clave para la cosmovisión quechua y aymara. Es tiempo de agradecer a la Tierra por los frutos recibidos y pedir protección para lo que vendrá. Dentro de este marco, la sexualidad se entiende no solo como placer, sino como una poderosa fuerza de creación y regeneración.
En ese contexto, ciertos rituales combinan el uso de plantas sagradas como la ruda con prácticas sexuales o eróticas que buscan canalizar la energía vital (o kawsay) en favor del bienestar, el amor y la abundancia.
Ruda: planta protectora y afrodisíaca
La ruda (Ruta graveolens) es conocida en América Latina como una planta de limpieza espiritual, utilizada para alejar las malas energías, proteger de envidias o atraer la prosperidad.
Sin embargo, su uso erótico también está documentado: la ruda actúa como un estimulante suave del sistema nervioso y, en infusión o baño, ha sido usada para despertar el deseo sexual, desatar bloqueos energéticos y facilitar la conexión cuerpo-alma.
El ritual: conexión, intención y deseo
Aunque no existe un único modo de realizar un ritual sexual con ruda el 1 de agosto, los más extendidos combinan las siguientes prácticas:
Baño de limpieza previo: se recomienda un baño con hojas de ruda fresca y sal gruesa para limpiar el cuerpo físico y energético.
Espacio ceremonial: se crea un ambiente con velas, sahumerios y elementos naturales (flores, miel, copal o palo santo). El acto sexual se transforma en ofrenda.
Infusión o ungüento de ruda: algunos usan aceite de ruda (en cantidades mínimas y diluido) para masajes eróticos, o beben una infusión tibia antes del encuentro para liberar tensiones y abrir los sentidos.
Intención clara: durante el acto, se sugiere mantener una intención compartida con la pareja: ya sea atraer fertilidad, sanar un vínculo, abrir caminos o liberar traumas.
Final simbólico: luego del encuentro, se suele ofrendar a la tierra una parte de la ruda usada o algún elemento significativo, como gesto de agradecimiento.
¿Peligros o precauciones?
Sí. La ruda es tóxica en dosis altas, especialmente si se ingiere en exceso o durante el embarazo.
Siempre debe ser usada con moderación, conocimiento y respeto. Por eso, si bien hay un auge de rituales esotéricos difundidos por redes sociales, es clave no banalizar ni improvisar con plantas medicinales, mucho menos cuando se involucran prácticas físicas intensas como el sexo.
¿Una moda o un regreso a lo sagrado?
En tiempos donde la conexión espiritual y el bienestar emocional cobran un nuevo sentido, los rituales sexuales con ruda representan un cruce entre el placer y lo sagrado. Para muchos, es una forma de reencontrarse con la naturaleza, resignificar la sexualidad y transformar la energía sexual en un canal de poder personal y amoroso.
Sea como tradición o como búsqueda, la práctica invita a experimentar desde el respeto, la conciencia y la belleza de lo simbólico. Porque a veces, un simple ramo de ruda y un cuerpo dispuesto pueden ser el umbral hacia una energía más plena.