Campaña de donación de médula, una esperanza 'compatible'
Fabiana Vargas es bioquímica, miembro del Hospital Pediátrico Humberto Notti. Habló en El Interactivo sobre la importancia de formar parte de un mapa genético que ayude a otras personas.
Hablar de donación de médula es ingresar en un campo no solamente interesante, que demuestra los avances en la ciencia, sino también solidario y de carácter altruista: con esa decisión ayudamos a otras personas a mejorar su calidad de vida.
En este sentido, Fabiana Vargas, bioquímica y jefa del Área de Hemoterapia del Hospital Pediátrico Humberto Notti, habló en El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Ciudadano News 91.7, y Ciudadano News Streaming) sobre la importancia de donar médula, al tiempo que hizo mención de las diferencias con donar sangre.
El hecho de donar médula ósea tiene cierto tipo de escollo: la dificultad de encontrar donantes compatibles
"Hoy se hizo una campaña de donación de sangre, y acostumbramos a concientizar a la gente sobre la donación de médula. Cuando viene un donante de sangre se le explica cómo puede hacer para ingresar al banco de médula ósea, donde hay muchas personas que esperan, más que nada por la dificultad de encontrar a un donante que sea compatible", explicó.
Se trata de un banco genético en el que quedan registrados los datos de la gente. "Cuando vienen a donar sangre, se les pregunta si quieren o están dispuestos a ingresar a ese banco. Una vez que son estudiados, y uno ya conoce su perfil genético, se busca a algún paciente que pueda ser compatible y pueda así recibir la ayuda de esa persona", agrega la bioquímica.
Aquellas personas que padecen cánceres potencialmente mortales, como leucemia, linfoma o mieloma, pueden ser tratadas con un trasplante de médula ósea
La médula ósea es un tejido suave y graso, que se encuentra dentro de los huesos. En ella podemos encontrar células madre, que no son otra cosa que glóbulos inmaduros que se convierten en maduros cuando entran en circulación.
Aquellas personas que padecen cánceres potencialmente mortales, como leucemia, linfoma o mieloma, pueden ser tratadas con un trasplante de médula ósea, o directamente con un trasplante de células madre. Es ahí donde entra el donante, y una misma persona puede donar su propia médula para ser usada en el futuro.
El hecho de donar médula ósea tiene cierto tipo de escollo: la dificultad de encontrar donantes compatibles, algo que lo diferencia con la donación de sangre. "Un donante de sangre compatible es más fácil de encontrar, por una cuestión de que tenemos grupos: RH positivo y RH negativo, y el sistema A, B, y O. Pero en el caso de la médula ósea, no es tan sencillo", detalla Fabiana Vargas.
El trasplante dos tipos: autotrasplante, y trasplante alógeno. El primero es el que se hace una misma persona, el segundo es pensando en otro.
Sucede que el trasplante de médula tiene dos tipos: autotrasplante, y trasplante alógeno. El primero es el que una misma persona hace pensando en algún tratamiento a futuro, y el segundo es el que el donante lo hace, pero para otro individuo. Aquí es donde se complica el panorama.
Es que con un trasplante alógeno, los genes del donante deben ser compatibles con los del receptor. Un hermano o hermana tiene más probabilidades de alcanzar esta compatibilidad que una persona al azar. Apenas un 30% de las personas que esperan al donante cuentan en su familia con un miembro compatible.
Requisitos y pasos para donar
La profesional indica algunos ítems a considerar, en el caso de querer donar médula. "El donante tiene que tener entre 18 y 40 años para ingresar a la base de datos. Quien quiera sumarse a donar sangre puede hacerlo en cualquier servicio de hemoterapia de la provincia, donde se le comunicará al personal de cada servicio si quiere donar médula. Allí, luego de donar sangre, se retira con la inscripción para el registro de médula", comenta.
Llega el momento de donar médula. ¿Qué hacemos? "La extracción se puede hacer por dos métodos: por punción, en los huesos de la cadera, o por aparatología. En este último caso, y con la ayuda de medicamentos, se estimula a la médula para que salgan las células inmaduras, que no salen a la sangre periférica, y de esa manera se recolectan con una técnica llamada aféresis.
La extracción se puede hacer por dos métodos: por punción, en los huesos de la cadera, o por aparatología.
La pregunta del millón: ¿duele? "No, el proceso no duele. Es como donar sangre, un poco más largo, tal vez -aclara Fabiana Vargas-, y se hace con una máquina que ingresa la sangre del donante, se le devuelve las células que no son necesarias, y luego recolectamos las células de la médula".
La lista de espera es larga, y a veces depende de la prioridad o la compatibilidad. "Hubo casos en donde gente de Mendoza salió compatible con gente de Italia, o gente de otro país que ha venido a donar aquí. Este mapa es mundial, y es un trabajo de hormiga, que vale la pena hacerlo. Son apenas 15 minutos, y de esa manera quedan en el registro. Es hacer una obra de bien", culmina la bioquímica.