El fracaso observado a lo largo de la historia de la humanidad con las recetas para bajar de peso lograron la generación de un nuevo método basado en la nutrición, no basado en una concepción no peso centrista. Un término acuñado por la profesional de la salud, Silvina Chavez.
Según la nutricionista, entrevistada en el magazine de El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por Facebook y YouTube de Ciudadano.News), "las dietas, ya está demostrado que no funcionan. Un 95% de las personas que hacen dietas recuperan todo el peso perdido y un 67% finaliza aumentando más de peso de lo que tenían cuando iniciaron ese proceso".
"Eso empieza a ser un ciclo porque las personas no hacen una sola dieta. Todo lo contrario, empiezan a hacer muchas durante sus vidas. Y eso genera un vínculo distinto entre esas personas y las comidas. Porque empieza a pensar mucho en ese problema. Y desarrolla un tipo de pensamiento que comienza a ser muy crónico", aseguró.
Y dijo: "Está todo el día pensando si lo comí a ese alimento o no y para qué lo consumí. Mejor que no lo hubiese comido. Pero tenía ganas de comer. Y aparece la culpa. Lo que genera mucha tensión con la comida. Y aparece el impulso, que con el tiempo se vuelve cada vez más irrefrenable".
"Aparecen los atracones. Y hay otro dato que afirma que los atracones son los principales factores de los aumentos de peso. Justamente por este ciclo en el vínculo con la comida. En el pensamiento. Y por otras consecuencias más que tienen las dietas", agregó.
Explicó que, "en principio lo que trabajamos es en poder salir de ese circuito que resulta en una experiencia de mucha tensión. Para de que una vez por todas los atracones se les manifiesten de distintas maneras. En esa nueva manera de generar vínculos con la comida es que los alimentos deben volver a ser reconocidos como alimentos".
"Básicamente hoy en día los alimentos están catalogados en buenos y malos, lo que hace bien y lo que hace mal y eso nos enreda mucho y aparte eso le quita funciones muy importantes a los alimentos. Sociales, culturales, el placer por la comida, cada vez que se lo queremos sacar, entramos más en problemas. Porque todos queremos disfrutar de la comida", señaló.
Indicó que, "lo contraproducente es que se vuelve a problematizar esta situación. Porque lo primero que nos pasa apenas nacemos es pensar en comer. Y eso nos da una primera vivencia de satisfacción que es como cuando ves a un bebé comer y nos llenamos de placer, calma e incluso de amor".
"Tenemos que entender eso porque problematizarlo es un drama, porque en un punto llegué a entender que comí porque estaba triste y eso se vuelve en un circuito de tensión. Y de esa manera, al tratar de descomprimir esas tensiones de las que hablamos, podemos empezar a reconectarnos con nuestras verdaderas sensaciones vinculadas al comer. Porque teníamos hambre, por la saciedad y la satisfacción que de tantas reglas externas que imponemos las perdemos", manifestó.
Aclaró que, "es necesario dejar de pasar a la comida por el pensamiento y hacerla pasar por el cuerpo. Porque cuando comemos baja la tensión y al final es como que no disfrutamos nada. Aparece la insatisfacción y ante ello es que decido que voy a seguir buscando, por ejemplo, un alfajor. Como uno, dos o tres y seguramente no llego a disfrutar a ninguno".
"Es muy importante primero ver la historia de cada persona para poder llegar a sacarlo de ese circuito. Y los alimentos vuelvan a cumplir con sus funciones y eso, baje la tensión con la comida. Entonces el atracón deja a empezar a ceder ante las sensaciones. Porque ya no tengo la necesidad de atracarme porque yo sé que la comida va a estar ahí", consideró.
Señaló que, "obviamente que eso es un proceso y un primer paso clave es comenzar a salir de las restricciones. En esto hay que tener claro, mi inconsciente con la alimentación funciona mucho. Por eso es que la base de las dietas son dos: la restricción, pero con imposición. Porque cuando nos dicen que no podemos hacer algo es lo primero que quiero hacer".
"Encima, las dietas nos llevan a la restricción de que no podemos comer un alfajor, pero sí una fruta. Pero cuando la fruta viene a reemplazar al alfajor no voy a querer comer fruta. Las imposiciones, justamente lo que nos hacen, es justamente alejarnos de los objetivos, en este caso de la dieta", concluyó.