Un estudio reciente del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires (UBA) analizó la calidad del sueño y la actividad sexual en Argentina, arrojando datos reveladores sobre el bienestar de la población.
La psicóloga Anabella Serventi explicó en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch), cómo estos factores están interconectados y qué estrategias pueden ayudar a mejorar ambos aspectos.
Datos claves sobre el sueño y el bienestar
El informe, basado en una encuesta a 4.822 personas en diversas ciudades del país, reveló que el 60,46% de los argentinos tiene dificultades para dormir bien por la noche, mientras que solo un 20,32% asegura no experimentar problemas de sueño.
Esta tendencia ha empeorado progresivamente desde la pandemia, cuando el porcentaje de afectados era menor.
"Este tipo de investigaciones nos permiten detectar tendencias para prevenir problemas de salud. No significa que todas las personas vivan la misma experiencia, pero sí reflejan patrones generales que debemos considerar", destacó Serventi.
¿Por qué dormimos mal? Claves para mejorar el descanso
Serventi explicó que la calidad del sueño está directamente relacionada con nuestros hábitos y la forma en que gestionamos el estrés.
"El cuerpo humano tiene ritmos biológicos naturales. Entre las 9 y 10 de la noche, la producción de cortisol (hormona del estrés) disminuye, preparando al cuerpo para el descanso. Sin embargo, la exposición a pantallas, luces brillantes y contenido estimulante antes de dormir interfiere con este proceso", detalló.
Para optimizar el descanso, la psicóloga recomienda:
Cenar al menos tres horas antes de dormir para evitar que la digestión compita con el sueño.
Reducir la exposición a pantallas y optar por luces cálidas en la noche.
Evitar contenido que genere ansiedad, como noticias alarmantes o videos que estimulan la mente antes de dormir.
Practicar técnicas de relajación para disminuir el estrés acumulado del día.
Estrés: el enemigo del sueño y la vida sexual
El estudio también reveló que el estrés crónico afecta tanto la calidad del sueño como la vida sexual. "El estrés es una sobreexigencia para el organismo. Aunque puede ser positivo en algunos casos, cuando se mantiene en el tiempo el cuerpo entra en un estado de agotamiento. Es como un teléfono en modo ahorro de batería: todo funciona más lento", explicó Serventi.
Además, se identificó que las crisis familiares (45,09%) y económicas (45%) son los principales factores que impiden el bienestar durante el descanso o la intimidad. "La incertidumbre económica y los conflictos familiares generan ansiedad, afectando directamente la calidad del sueño y el deseo sexual", agregó.
Uno de los mecanismos más efectivos para manejar el estrés es la autorregulación, que implica observar, evaluar y ajustar hábitos. "Desde mejorar la alimentación hasta reorganizar las prioridades diarias, pequeños cambios pueden generar un gran impacto en la salud mental y física", afirmó.
La sexualidad como reflejo del bienestar general
El informe también midió la actividad sexual de los argentinos, destacando que el deseo y la satisfacción pueden verse afectados por el estrés, el agotamiento y la sobrecarga de responsabilidades.
Más del 25% de los encuestados se declaró algo o muy insatisfecho con su vida sexual, mientras que un 44,69% optó por una respuesta neutra, lo que indica que para muchas personas la sexualidad podría no ser una prioridad.
"La sexualidad es una expresión de nuestra personalidad y bienestar. Si una persona está preocupada por lo económico, el trabajo o el cansancio diario, su cerebro relegará el deseo sexual a un segundo plano", afirmó Serventi.
Para mantener una vida sexual saludable, la psicóloga recomienda:
Programar momentos de intimidad, entendiendo que planificar no resta espontaneidad, sino que prioriza el bienestar de la pareja.
Reducir el estrés diario, ya que el agotamiento impacta directamente en el deseo sexual.
Mantener una comunicación abierta sobre expectativas y necesidades dentro de la pareja.
Un respiro en la salud mental, pero con advertencias
Una noticia positiva del estudio es la disminución del porcentaje de argentinos con riesgo de padecer un trastorno mental, que actualmente se sitúa en el 8,7%.
Esta cifra ha mostrado una tendencia a la baja desde 2023, aunque sigue siendo considerablemente alta en los sectores más jóvenes y en quienes se autoperciben de bajos recursos. "Es fundamental implementar políticas activas de salud mental que promuevan hábitos saludables y faciliten el acceso a tratamientos psicológicos", advirtió Serventi.
El estudio evidencia que el sueño, el estrés y la sexualidad están estrechamente relacionados. Mejorar uno de estos aspectos puede generar un impacto positivo en los otros. "Estamos expuestos a una sobrecarga de información, muchas veces sin base científica. Es fundamental conocer nuestro cuerpo, acudir a profesionales de confianza y adoptar hábitos saludables en todos los ámbitos de nuestra vida", concluyó Serventi.