Adolescentes solitarios: una tendencia que perjudica la salud años más tarde
Un estado de ánimo que, por lo general, se asocia a los adultos mayores. Pero los jóvenes también lo sufren, y sus marcas afectan a la psiquis y al organismo.
Los tiempos nuevos implican avances tecnológicos, dispositivos, comunicación instantánea y hasta trabajo remoto, todos conceptos que hasta hace unos años se nos presentaban como desconocidos. Pero con todas estas nuevas estructuras, aparece como una sombra el concepto de la soledad. Y es así que miles de personas conviven y sufren con un sentimiento de aislamiento que, lejos de ser pasajero, puede perdurar en el tiempo de manera irreversible.
Sucede que, por lo general, asociamos a la soledad no deseada con la edad adulta, pero la realidad nos muestra que cada vez es mayor el número de personas que sienten ausencia de apoyo en las relaciones humanas. Y en este campo aparecen todas las edades.
Cada vez es mayor el número de personas que sienten ausencia de apoyo en las relaciones humanas.
Una nueva investigación arrojó un resultado preocupante: la soledad crónica no deseada durante la adolescencia puede impactar en la salud varios años más tarde de lo que se suponía, lo que hace aumentar el riesgo de padecer condiciones orgánicas, como asma o depresión.
Tanto la Universidad de Columbia Británica (en Canadá) y la Universidad de Harvad (Estados Unidos) publicaron un estudio en el sitio Journal of Adolescent Health que explora la asociación entre la soledad incrementada durante más de un año en la adolescencia, y sus consecuencias en la salud años más tarde, en la edad adulta.
La soledad crónica no deseada durante la adolescencia puede impactar en la salud varios años más tarde de lo que se suponía.
Para el trabajo se utilizó un universo de 20.750 adolescentes de Estados Unidos, con un promedio de edad de 15 años, encuestados entre 1994 y 1995. De ellos, 11.040 fueron analizados en un seguimiento de casi 12 años, y 9.003 en uno de más de 20. Para evaluar las consecuencias de la soledad en la adolescencia, se tuvieron factores como la salud, las conductas, el bienestar psicológico, los factores sociales y las conductas prosociales.
Los resultados fueron apabullantes: durante la adolescencia, la soledad estuvo asociada a mayores probabilidades de desarrollar asma (un 24% más que el resto), y depresión (un 25%). Además, existía la altísima probabilidad de sufrir un riesgo de estrés postraumático.
Este estudio explora la asociación entre la soledad durante más de un año en la adolescencia y sus consecuencias en la salud.
Aquellos adolescentes que reportaron soledad incrementada durante la adolescencia tuvieron peores desenlaces sociales, como una menor calidad en las relaciones románticas, y un mayor sentido de la discriminación. No obstante, no se identificaron cambios significativos entre la soledad incrementada y las conductas de salud, cívicas o prosociales en dicha población estudiada.
Los investigadores indican que estos descubrimientos pueden servir de base para identificar factores de riesgo temprano de varios pronósticos adversos, al tiempo que indican mecanismos por los que la soledad puede influir gradualmente en el estado de salud.
La soledad trae consigo condiciones orgánicas, como asma o depresión.
Por otra parte, recuerdan que la aplicación y el desarrollo de políticas e intervenciones dirigidas a reducir la soledad pueden ser medios prometedores para reducir el riesgo de algunos problemas de salud futuros en las poblaciones adolescente y joven adulta.