Una sensata gran porción de la población no lo puede creer. Pero su misma condición hace que su golpeada consciencia le dé asidero a lo que hace más de un año nadie consideraba en la Argentina. Clave y único es el durísimo momento que vive la gente. Ciudadanos decepcionados e inundados por la pobreza, la desocupación y una desesperante situación que ya, se hace en todo el país, absolutamente insostenible.
La administración de Mauricio Macri, no supo dar respuestas inmediatas a lo que nadie puede negar había heredado. Más allá de las muchas zancadillas que se le hicieron, hacen y harán al gobierno de Cambiemos, no hubo claras y contundentes señales políticas ante el grave deterioro económico y social que venía de arrastre por muchos años. Estado de situación que fue sostenido por el anterior gobierno con convenientes subsidios y planes sociales de contención, de los que solo fueron rescatados la asignación universal por hijo y planes como el Ahora 12 y precios cuidados.
La impericia del actual Gobierno fue acompañada por la ineficiencia de la Justicia en llevar adelante procesos que no dejaran cintura para sobrevivir a cualquier embestida que investigara la fuerza corruptiva que robó al país. Hoy amontonados cientos de expedientes en la base de los tribunales federales de la Capital Federal, sobre la afamada calle Comodoro Py, intentan colocar a ese observado poder en la acción de justicia jamás producida en la historia de la República Argentina.
Porque siempre se habló de generación en generación de esa corrupción que se había hecho parte inaceptable de la idiosincrasia de la Nación, pero esta vez la fuerza del hastío irreparable de la ciudadanía y el contundente trabajo de la prensa, hicieron que fueran imputados, procesados y presos políticos y poderosos empresarios. Las dos caras del oscuro mostrador donde se repartieron el patrimonio de los argentinos.
A pesar de todo lo que hoy con contundencia es investigado por la justicia, increíblemente un alto porcentaje de connacionales miran y revisan posibilidades de los máximos responsables del robo a la nación, como Cristina Fernández de Kirchner, para volver administrar los bienes de los más de 45 millones de argentinos.
Ante esto surgen necesarios interrogantes que se hace parte de esa tierra todavía con un grado de consciencia. Interrogantes que van desde: ¿se perdió la memoria o el país está tan mal que se inclina por el malo conocido?; ¿es preferible estar bajo el dominio mesiánico, sectario, autoritario y corrupto, a estar gobernados por quienes no han sabido tomar medidas que saquen del ahogo económico y financiero a todo un país?
Si Cristina o alguien de su entorno administraran desde el próximo año al país, ¿sabrían sacarnos de esta crisis?; ¿por qué creer que el kirchnerismo es el salvador de la Nación? Si esto último es así, ¿por qué no tuvieron respaldo electoral en diciembre del 2015?; ¿no se cansa el país de tanta incoherencia?
También surgen especulaciones políticas especulaciones políticas con una pregunta directa: ¿Cristina Kirchner se presentaría con su propia fuerza Unidad Ciudadana? Interrogante que es clave, ya que muchos entran en el debate de la unidad del peronismo. Algo muy lógico después de la derrota electoral del 2015, pero no tanto si se hace análisis de unidad con un grueso que se mostró siempre proclive a denostar a la fuerza política creada por Juan Domingo Perón. A punto tal que se creó un partido para presentarse en las legislativas del año pasado, despreciando aportar al caudal electoral que necesitó el peronismo. Jugada que valió la banca en el Senado nacional que hoy tiene CFK.
Por lo que, si todo esto de dilucida, el peronismo podría mostrar nuevas figuras y entonces habría que evaluar nuevamente si la expresidenta tiene fuerza propia o necesita de lo que ella vilipendió no hace mucho tiempo para alcanzar la impensada posibilidad de llegar a su tercer mandato presidencial.
Todo esto, para muchos es una cosa de locos. Pero esta es la Argentina, la misma que todavía no alcanzó niveles de sensatez, coherencia, sabias y buenas conductas. Una Nación empecinada en vivir de la coyuntura, mas no de un proyecto a largo plazo. Donde todo lo que se logre y alcance sea por trabajo y sacrificios; no de avivadas, acciones ventajistas y de cortar caminos. La única manera de entender el por qué una nación golpeada le devolvería a Cristina el poder del país.