Tras un 2025 marcado por la estabilización de la inflación y el triunfo electoral de medio término, la administración de Javier Milei pone todas sus fichas en la reforma laboral. Con el fin de comprender el estado de la presente situación, la producción de El Interactivo, por Ciudadano News, convocó a Diego Reynoso, docente y politólogo, para analizar el futuro mediato de la gestión libertaria.
"Este proyecto, que llegará al Congreso en febrero de 2026, pretende reducir el costo de los despidos y flexibilizar las contrataciones. Para el oficialismo, es la llave para destrabar la inversión privada, aunque el éxito de la medida dependerá de una variable crítica: la reactivación real del mercado interno y el consumo", explicó Reynoso.
Entre la energía y el consumo masivo
El impacto de la reforma genera visiones contrapuestas en el sector empresarial. Según la opinión del politólogo, "mientras que el sector de energía y minería proyecta un crecimiento sostenido y mayor demanda de capital, el área de retail y consumo masivo muestra cautela".
En un contexto de capacidad ociosa y ventas estancadas, muchos analistas advierten que la flexibilización podría facilitar la salida de personal en lugar de fomentar nuevas incorporaciones, si la demanda general no repunta primero.
El desafío de las divisas y el salario
Para 2026, el deseo social se concentra en la recuperación del poder adquisitivo y la creación de puestos genuinos. Sin embargo, el "cuello de botella" sigue siendo la falta de dólares. "La llegada de inversión extranjera y el ingreso de divisas serán determinantes para evitar que el ajuste termine asfixiando la producción local", explica Diego Reynoso.
El balance de fin de año deja una certeza: sin un equilibrio entre oferta de capital y demanda interna, la modernización laboral será solo una pieza de un rompecabezas incompleto.

