El Gobierno de Javier Milei ultima los detalles para anunciar la próxima semana una reestructuración profunda del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA). La entidad, que es la tercera obra social más grande del Estado con 600.000 afiliados, atraviesa una crisis financiera severa con un pasivo acumulado de 200.000 millones de pesos, situación que ha derivado en cortes de servicios y demoras en tratamientos de alto costo.
Una división estratégica y rescate financiero
La iniciativa es liderada por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, quien tras ordenar una auditoría integral, busca una salida institucional consensuada con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El plan central consiste en dividir el organismo en dos estructuras diferenciadas: una destinada exclusivamente a las Fuerzas Armadas y otra para la Policía Federal y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Aún resta definir el destino de los afiliados de Gendarmería y Prefectura.
Bajo este nuevo esquema, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, administraría los recursos de su cartera, considerada el sector más complejo financieramente. Por su parte, la obra social militar se transformaría en una entidad independiente, posiblemente dirigida por un oficial médico en actividad.
Para viabilizar esta transición, existe un principio de acuerdo para que el Palacio de Hacienda otorgue una asistencia financiera extraordinaria que permita afrontar la deuda histórica. Si la propuesta final es aprobada este viernes por Jefatura de Gabinete, la medida se oficializaría mediante un decreto presidencial y sería anunciada en conferencia de prensa el próximo martes.