El Gobierno quiere evitar que la marcha de mañana en la ciudad de Buenos Aires se convierta en el mismo caos que se vio el miércoles pasado por lo cual a modificado el esquema con el que enfrentará a los manifestantes.
Durante una reunión encabezada por Santiago Caputo y con la presencia de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y funcionarios de la Secretaría de Inteligencia (SIDE) , la Casa Rosada estima que esta vez no habrán barrabravas pero sí la presencia de organizaciones sociales y estudiantes universitarios.
Santiago Caputo y Patricia Bullrich
Para evitar situaciones violentas se dispuso que las fuerzas de seguridad (Gendarmería, Policía Federal, Prefectura Naval y Policía Aeroportuaria) se coloquen detrás de las vallas que ya se colocaron al rededor del edifico del Congreso.
Anunciaron que solo reprimirán si se intenta derribar los obstáculos, en cuyo caso se accionará con camiones lanza agua.
El operativo incluye el control de ingresos a la ciudad por vìa terrestre y ferrocarriles, en ese caso se contará con el apoyo de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT). Las fuerzas tendrán una coordinación centralizada pero actuarán en sintonía con la Policía de la Ciudad.
El Gobierno prepara un operativo de más de 1000 agentes federales . Asegura además que detendrá a todas las personas que "incurran en conductas que afecten la seguridad" y manifiesta que se respalda en el artículo 94 del Código Penal.
El Ejecutivo no espera la participación de manifestantes de otros países en la marcha y mantiene la postura de que la coordinación con las autoridades de la SIDE está relacionada al "adelanto de información que puedan brindar". La Ley de Inteligencia (25.520) establece que la central puede trabajar sobre "hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación".