Estrategia al palo

Operación Santilli: el "Colo" desarticuló la Liga de Gobernadores y dejó al peronismo sin estrategia

La Operación Santilli logró desactivar el cónclave en el CFI, dejando a los gobernadores peronistas sin estrategia frente a la inminente reforma laboral del Gobierno.

Por Ciudadano.News

El ministro del Interior Santili, con los gobernadores Sáez (Salta), Jalil (Catamarca) y Jaldo (Tucumán). Foto: Presidencia

Rosca y poder

La política argentina no da respiro y, cuando parecía que las provincias se abroquelaban para frenar el capítulo fiscal de la reforma laboral, Diego el Colo Santilli sacó la casta de negociador. 

Finalmente, la reunión en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), que prometía ser el búnker de la resistencia federal, terminó siendo un desierto de sillas vacías. 

Este miércoles, la Operación Santilli -como ya le dicen en los pasillos de Balcarce 50- demostró que el ministro del Interior tiene más llegada a los territorios de la que muchos kirchneristas querían admitir.

La Operación Santilli que dejó al peronismo en offside

¿Fue un triunfo personal de Santilli? Todo indica que sí. Mientras Axel Kicillof y Ricardo Quintela preparaban las carpetas para reclamar por el impacto de Ganancias, el legislador se dedicó a "bilaterales" quirúrgicas. 

Uno por uno, fue convenciendo a los "dialoguistas" de que sacarse una foto en el CFI era comprarse un problema gratis con la Casa Rosada en plena negociación.

"No había margen para una foto de debilidad", deslizaron cerca del entorno de Santilli, mientras el dirigente tachaba nombres de la lista de asistentes confirmados. 

Al final, mandatarios como Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) prefirieron el silencio o la excusa de agenda antes que el choque frontal. 

El resultado: un triunfo táctico que deja el camino un poco más liberado para que el proyecto oficialista llegue al recinto con menos turbulencias de las esperadas.

Reforma laboral: el nuevo tablero político

El nudo gordiano sigue siendo el Impuesto a las Ganancias y los fondos para las provincias. 

Los gobernadores temen que los cambios fiscales les terminen de licuar las arcas por la vía de la coparticipación. Sin embargo, Santilli logró meter una cuña: la promesa de que "una reforma laboral debe ser la llave para el crecimiento" y no un castigo a las cajas provinciales.

El pampeano Sergio Ziliotto, uno de los que más resistía, terminó admitiendo indirectamente el impacto de la dispersión: "El diálogo siempre es necesario, pero necesitamos certezas fiscales", reconoció ante la prensa. 

Con esa falta de quórum en el CFI, la unidad de los gobernadores se terminó de cristalizar... pero en fragmentos. La reforma laboral ahora tiene una ventana de oportunidad única para avanzar con un oficialismo que se siente ganador.

Gobernadores peronistas, entre el "no" y la soledad

¿Cómo quedan parados los que no aflojan? Kicillof e Insfrán parecen haber quedado en una isla. Sin el apoyo de los "independientes" como Ignacio Torres o Gustavo Sáenz -quienes ya orbitan cerca del consenso-, el bloque duro del PJ pierde músculo para negociar cambios reales.

"Hay que entender que el mapa político cambió el 10 de diciembre", dispararon desde el bloque de Juntos por el Cambio, marcando la cancha antes de la sesión. 

Para los gobernadores que no apoyan, el escenario es complejo: o se suben al tren de la reforma con alguna compensación menor, o quedan como los responsables de una eventual parálisis que el Gobierno no dudará en facturarles políticamente.