Este miércoles, la Ciudad de Buenos Aires será el epicentro de un sismo político de alta intensidad. En ese escenario, una reunión de gobernadores del peronismo y fuerzas aliadas se gesta como un frente de resistencia ante lo que consideran un avance del Ejecutivo Nacional sobre los recursos federales.
El eje de la disputa es la reforma de Ganancias incluida en el paquete de leyes que el oficialismo pretende sancionar en el Senado antes del 11 de febrero.
Los mandatarios provinciales denuncian que la baja de alícuotas a empresas y la reducción de contribuciones patronales no son más que un "ajuste encubierto" que le costará a las arcas del interior "más de 3 billones de pesos".
La reunión de gobernadores que pone en jaque al Gobierno
El encuentro, que tendrá lugar en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), contará con la presencia confirmada del gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien lidera la postura más dura contra el esquema fiscal de la Casa Rosada.
A él se sumarán figuras clave como Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Ricardo Quintela (La Rioja), junto a aliados estratégicos que, aunque han mantenido puentes con el ministro del Interior, Diego Santilli, hoy consideran amenazada su propia gobernabilidad.
Uno de los asistentes adelantó el clima de la cumbre al señalar que "el Gobierno Nacional no puede pretender equilibrio fiscal a costa del desfinanciamiento total de las provincias".
En la misma línea, fuentes cercanas a la liga de mandatarios peronistas sostuvieron que "si Caputo insiste con una reforma que recorta 3 billones de pesos de coparticipación, los legisladores que responden a los gobernadores no darán el quórum necesario".
Un frente unido contra el "golpe" fiscal
El punto central de la discusión no es solo el rechazo a la baja de la alícuota de Ganancias del 35% al 31,5% para empresas, sino la exigencia de compensaciones urgentes.
Al respecto, los gobernadores proponen, entre otras medidas, la coparticipación del Impuesto al Cheque, una vieja bandera que el oficialismo se niega a entregar.
La tensión escaló luego de que el ministro de Economía admitiera que la discusión está "trabada" por la resistencia provincial.
"No estamos dispuestos a firmar un cheque en blanco que termine por fundir a nuestros distritos mientras el 2027 ya asoma en el horizonte electoral", confió en ese sentido un operador político de una de las provincias del Norte refiriéndose a que el próximo será un año electoral y no quieren que se reduzca la caja.
De esta manera, para el peronismo, esta reunión de gobernadores representa la oportunidad de reordenar su tropa y enviar un mensaje de unidad.
Con el antecedente del rechazo al capítulo del Presupuesto 2026 en diciembre pasado, los mandatarios saben que tienen el poder de fuego para bloquear la reforma si la Casa Rosada no ofrece una salida que proteja las cajas provinciales.