El clima en el Congreso Nacional se corta con un cuchillo. El oficialismo, con la lapicera en mano y el cronograma de extraordinarias bajo el brazo, se prepara para defender a capa y espada la reforma laboral.
Para la Casa Rosada, no hay plan B: "Necesitamos reglas claras para que las pymes dejen de tener miedo a contratar", disparan desde las oficinas de Balcarce 50, confiando en que los bloques dialoguistas darán el brazo a torcer para alcanzar el quórum este 11 de febrero.
El oficialismo y su apuesta por la reforma laboral
La estrategia oficialista es un "todo o nada". Mientras pulen los últimos detalles del proyecto de reforma laboral, el Gobierno también pone sobre la mesa la baja en la edad de imputabilidad a 14 años, buscando una victoria política doble.
"Es ahora o nunca; la sociedad votó un cambio estructural y la justicia penal juvenil es parte de ese reclamo de seguridad", aseguran voceros parlamentarios en los pasillos de Diputados.
La trinchera sindical: "No pasaran"
Del otro lado de la avenida Entre Ríos, la CGT y las CTA ya activaron el modo combate.
"Si tocan los derechos conquistados, la respuesta será una sola: movilización total", sentenció un importante referente gremial tras la reunión en la calle Azopardo.
El plan de lucha incluye una marcha multitudinaria al Congreso el día del debate, con la amenaza latente de un paro nacional si el articulado avanza sin modificaciones en las indemnizaciones y el banco de horas.

