El Gobierno nacional aceleró las gestiones en el Congreso con un objetivo político ambicioso: sancionar la reforma laboral antes del 1 de marzo. El presidente Javier Milei pretende llegar a la Asamblea Legislativa con la ley aprobada como símbolo de gobernabilidad y triunfo de gestión. Para ello, el oficialismo intensificó el diálogo con los bloques dialoguistas para asegurar el quórum en el Senado y avanzar con el paquete de modernización laboral.
Los cambios que impactarán en el trabajador
El proyecto introduce modificaciones profundas en la Ley de Contrato de Trabajo. Entre los ejes principales se destaca la creación del Fondo de Cese Laboral, un sistema que reemplaza la indemnización tradicional por un aporte patronal del 3%. También se propone el Banco de Horas, que permitiría jornadas de hasta 12 horas sin pago de extras, compensándolas con francos posteriores.
Otro punto de fuerte debate es la habilitación de salarios en moneda extranjera y la eliminación de topes para los pagos en especie (alimentos o vivienda). Además, la reforma busca declarar "servicio esencial" a más de 30 actividades para limitar el derecho a huelga. Mientras la CGT mantiene la resistencia judicial, la Casa Rosada confía en seducir a los senadores indecisos para obtener la sanción definitiva antes de que termine febrero.