El tablero político de Balcarce 50 entra en fase de definición. Este mediodía, los principales alfiles del oficialismo se congregan en la Mesa Política para dar las puntadas finales a la estrategia legislativa.
Con la mira puesta en el 11 de febrero, el objetivo es garantizar que la reforma laboral llegue al recinto del Senado de la Nación con un piso de votos inamovible.
La reunión, convocada por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, funciona como el centro de cómputos donde se cruzan las exigencias provinciales con las metas de gestión del presidente Javier Milei.
Mesa política: el centro de mando para la reforma laboral
En el Salón de los Escudos, figuras como Karina Milei, Santiago Caputo y el ministro del Interior, Diego Santilli, recibirán el informe de "poroteo" de la jefa del bloque en el Senado, Patricia Bullrich.
La senadora ha mantenido encuentros herméticos con bloques dialoguistas para identificar qué capítulos generan mayor consenso y cuáles requieren un "refinado" técnico.
"Estamos en una etapa de escucha activa; el espíritu de la ley es modernizar el empleo, y para eso el diálogo con las provincias es fundamental", señalaron fuentes oficiales antes de ingresar al encuentro.
El clima es de optimismo profesional. La presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, subraya que la discusión no es solo normativa, sino que tiene un fuerte componente fiscal.
Es que los gobernadores han puesto el foco en la baja de alícuotas de Ganancias para sociedades, que impacta directamente en la coparticipación.
Ante esto, la Mesa Política analiza alternativas para compensar ese desfasaje sin comprometer el superávit nacional, como el diferimiento de la aplicación de ciertos cambios tributarios hasta 2027.
El margen de negociación y las alternativas de la Rosada
¿Cuánto está dispuesto a ceder el Ejecutivo? La instrucción de Milei es clara: el Fondo de Cese Laboral y la eliminación de las multas por falta de registro son los pilares que no se tocan.
Sin embargo, hay margen para discutir la gradualidad en la implementación para las PyMEs y ajustes en el sistema de indemnizaciones para que la transición sea armónica.
"Buscamos un equilibrio donde todos ganen: el trabajador con más empleo y las provincias con previsibilidad", deslizaron cerca del despacho presidencial en ese sentido.
Si la negociación con mandatarios como Maximiliano Pullaro o Alfredo Cornejo encontrara obstáculos imprevistos, el Gobierno ya baraja alternativas.
Entre ellas, desglosar el proyecto para aprobar por capítulos o avanzar mediante decretos reglamentarios que permitan aplicar aspectos técnicos de la modernización laboral de forma inmediata.
La prioridad, no obstante, es obtener una ley con volumen político que envíe una señal contundente a los mercados.

