Marcos Novaro, analista político dialogó con Círculo Político (Lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano News Radio y Twitch) , y en el contexto de la muerte de comentó: "Se ha destacado mucho el perfil político de Bergoglio, que es indiscutido y tuvo manifestaciones en la política, manifestaciones más pedestres, mundanas y las dos están bastante conectadas, el esfuerzo que hizo Francisco por ubicar a la Iglesia Católica en temas estratégicos en el conflicto sobre la naturaleza de la economía capitalista y las tensiones entre democracia y autoritarismo fue importantísimo".
"Se plantó ante la política argentina y tal vez, mucho de lo que tuvo nuevo e innovador en la reubicación estratégica de la iglesia católica mundial tal vez le complicó ubicarse en la política argentina. Para las políticas de Francisco la Argentina estuvo un poquito a contramano".
"En el mundo su prédica- porque las economías desarrolladas fueran más atentas a los problemas de desigualdad del mundo periféricos- fue además de oportuna muy útil para la misma iglesia, en la Argentina pasó todo lo contrario, ese enfoque de los problemas económicos e institucionales lo llevaron a tener una posición tal vez no reformista sino más bien reaccionaria.
"Porque ser contrario a las reformas que en Argentina claman por más economía capitalista, más apertura, por menos intervención del estado y él creo que eso no lo entendió. En parte la oportunidad de su proyecto global perjudicó su relación con la Argentina".
Efectos de la grieta
"La grieta lo devoró y es un problema de nuestras instituciones en general, nuestros sectores políticos, la grieta está devorando hasta la selección argentina, las discusiones sobre la selección argentina pasan por el mismo tamiz y uno escucha comentarios espantosos de la supuesta inmoralidad o indecencia de algunos jugadores de la selección simplemente porque no opinan lo mismo que el kirchnerismo, eso es un karma que tenemos de no saber distinguir una cosa de la otra."
" Toda la política mundial está polarizada pero en muchos lugares a pesar de eso las figuras y las instituciones se respetan pero otros países se han ido argentinizando, Estados Unidos es un ejemplo, las instituciones están siendo devoradas por la polarización y la facciones".
"Acotaría que el propio Francisco no supo entender la dimensión del problema argentino al respecto pese a que él logró superar, inicialmente él tuvo un problema muy fuerte en este sentido con el kirchnerismo, cuando fue nombrado Papa la grieta lo castigó desde el lado kirchnerista, era considerado una especie de traidor y el kirchnerismo hacía esfuerzos por disimular pero no se lo tragaba".
"Cuando llegó Macri al poder eso cambió y me parece que cambió y tal vez para Francisco lo que pasó fue que las cosas se acomodaron a su gusto, volvió a ser comprendido por el progresismo, el kirchnerismo, la mayoría del peronismo, volvió al redil, para él se reconciliaron con la iglesia esos actores y eso fue suficiente y con eso se conformó y no hizo ningún esfuerzo por comprender a esa parte de la sociedad argentina que estaba cada vez más lejos de las premisas económicas que estaba defendiendo y abrazando una causa más capitalista, más liberal".
Cómo entender a la Argentina
"Tal vez no hizo el suficiente esfuerzo por entender que Argentina estaba tomando ese camino al contrario del camino que estaba siguiendo buena parte de la iglesia argentina y es un problema que lo observé en el mundo universitario, en la universidad católica que vivió ese sisma entre sus sectores más liberales y más populistas y no me parece que Bergoglio haya entendido bien lo que estaba pasando".
La dimensión del problema
Tal vez, la importancia que para él tenía ese proyecto de reubicar a la Iglesia Católica en un mundo ideológico donde venía a ser un poco la contracara de Juan Pablo II, este había hecho de la democracia capitalista de la civilización cristiana, que la sociedad cristiana tenía que ser compatible con la democracia capitalista".
"Bergoglio viene a cambiar eso y es un proyecto legítimo, tiene mucha relevancia para buena parte de la sociedad cristiana y no, lamentablemente en Argentina estamos en otra. El problema no es Bergoglio, en ese sentido es nuestro, nosotros tenemos otra agenda, otro problema".


