El Gobierno de Javier Milei tomó una nueva decisión de alto impacto simbólico y político: la remoción de las imágenes de Eva Duarte de Perón de los edificios públicos. Esta vez, la medida se materializó en la sede central de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), donde la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, ordenó el retiro de carteles e imágenes de la emblemática figura peronista, en un esfuerzo por "desideologizar" los espacios estatales.
Según el comunicado oficial emitido por el Ministerio y difundido en redes sociales, "los edificios públicos son de todos los argentinos", un lema que busca sustentar la iniciativa de "garantizar la neutralidad partidaria y evitar la propaganda política en pos del respeto por la diversidad de pensamientos". Las imágenes del operativo fueron compartidas por las cuentas oficiales, convirtiéndose rápidamente en contenido viral y suscitando un debate polarizado en las plataformas digitales.
Este nuevo capítulo en la reconfiguración simbólica de los espacios estatales no es aislado. Previamente, ya se había retirado un busto del expresidente Néstor Kirchner, lo que reacciones encontradas entre simpatizantes y detractores. La eliminación de estos elementos busca consolidar una visión en la que los edificios estatales no responden a figuras o ideologías específicas, sino que representan a la totalidad de la ciudadanía, según argumentan las autoridades.
Sin embargo, la estrategia fue objeto de críticas. Aunque la administración Milei habla de "desideologización", sectores de la oposición sostienen que se trata, en realidad, de una reideologización con nuevas referencias simbólicas que contrastan con las de gobiernos anteriores. Este cambio de identidad también se reflejó en la modificación del nombre del Centro Cultural Néstor Kirchner, que en abril fue renombrado como "Palacio Libertad - Domingo Faustino Sarmiento".
La ministra Pettovello reiteró en su comunicado la intención de avanzar "con una idea clara y firme de neutralidad partidaria que respalde la institucionalidad y el compromiso con todos los ciudadanos". No obstante, las voces críticas señalan que, detrás de la búsqueda de una aparente neutralidad, el Gobierno está impulsando una nueva narrativa que reconfigura el paisaje ideológico de los espacios públicos, reemplazando símbolos icónicos del pasado reciente con otros que reflejan la visión de la actual gestión.
La decisión de eliminar las imágenes de Evita, un ícono de profundas raíces en la historia y la identidad peronista, es vista por muchos como un acto que trasciende lo estético para convertirse en un mensaje político contundente. De esta manera, la administración de Javier Milei continúa delineando los contornos de una nueva etapa en la política argentina, marcada por la tensión entre la remoción de viejos símbolos y la implantación de otros que representan una visión diferente del Estado y la sociedad.