Las elecciones legislativas de octubre de 2025 son un plebiscito sobre el programa de ajuste del Gobierno nacional. El resultado no solo reconfigurará el Congreso, sino que también será el catalizador de definiciones económicas clave, especialmente en el frente cambiario.
La economía llega a los comicios con variables contrapuestas: una inflación en desaceleración hasta agosto y un histórico superávit fiscal. Sin embargo, la contracara es el estancamiento de la actividad y la presión sobre los ingresos.
El mercado y los analistas ya descuentan que el esquema cambiario de bandas, con una devaluación del 1% mensual, es insostenible y que el resultado electoral forzará una "renovación" del mismo inmediatamente después de las urnas.
Para entender qué puede ocurrir después de octubre, es necesario analizar cuatro escenarios posibles.
Escenario 1: victoria contundente del oficialismo
Aunque es poco probable un triunfo de La Libertad Avanza (LLA) por un margen amplio (superando las expectativas en distritos clave), si esto ocurriera significaría un fuerte respaldo popular a las reformas.
El primer impacto es que el Gobierno ganaría la "espalda" política para acelerar el fin del cepo cambiario y, potencialmente, impulsar la dolarización. Habría una fuerte afluencia de Inversión Extranjera Directa (IED) y una baja significativa del Riesgo País (actualmente sobre 1.100 puntos), ya que se percibiría menor riesgo político.
De esta manera, las reformas estructurales (tributaria, laboral) ganarían tracción en el Congreso, impulsando una gradual recuperación de la actividad.
Escenario 2: victoria ajustada del Gobierno
Una alternativa más probable es un triunfo estrecho que, si bien valida el camino, deja al oficialismo con un poder de negociación limitado.
De esta manera el Gobierno mantendría la iniciativa, pero con mayor cautela y gradualismo. La liberación del cepo se daría, pero en etapas, y la dolarización podría enfriarse.
El mercado celebraría, pero con menor euforia que en el escenario 1, mientras que la necesidad de consensuar cada ley con la oposición se profundizaría, ralentizando la aprobación de grandes reformas.
Escenario 3: derrota ajustada del oficialismo
Una derrota por un margen estrecho implica que LLA no logró el caudal de bancas esperado para el oficialismo.
Este resultado generaría mayor incertidumbre y un rápido deterioro del capital político. La presión por un salto del tipo de cambio post-electoral se intensificaría, poniendo en duda la continuidad del esquema de bandas.
Se eleva el riesgo de "pato rengo", como lo denomina la economista Marina Dal Poggetto (EcoGo), que vincula directamente el éxito del plan económico post-electoral con la solidez política obtenida y la gestión de las divisas.
Si esto ocurriera, la oposición gana capacidad de bloqueo, dificultando la gobernabilidad y la implementación de cualquier reforma estructural. El mercado respondería con volatilidad.
Escenario 4: derrota contundente del espacio libertario
Finalmente, si se produjera una "goleada" de la oposición en los principales distritos, con el oficialismo quedando muy por debajo de las proyecciones, sería el escenario más desestabilizante.
El mercado reaccionaría con una crisis de confianza inmediata. Se esperaría un salto cambiario significativo, con una fuerte caída en bonos y acciones y un aumento explosivo del Riesgo País.
La falta de anclas políticas pondría en riesgo el proceso desinflacionario, con un posible rebrote inflacionario, y el Gobierno se vería forzado a reconsiderar su plan bajo condiciones mucho más adversas, incluyendo un trato más estricto con el FMI.
La confianza de los inversores, crucial en esta etapa
Teniendo en cuenta estos cuatro escenarios, la variable crucial es el tipo de cambio.
Una victoria amplia daría el envión para el plan de libre flotación y reformas, mientras que una derrota contundente podría forzar un ajuste desordenado o la parálisis.
El resultado de octubre no será solo político, sino la hoja de ruta para el futuro inmediato del bolsillo argentino.
En ese sentido, Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por el actual Gobierno, se centra en la incertidumbre política como el principal motor del riesgo económico.
El experto asegura que "mientras el 'Cisne negro' de las elecciones exista, Argentina mantendrá un riesgo país alto", porque la desconfianza de los inversores sigue siendo muy alta, a pesar de que Argentina muestre superávit fiscal.
Al respecto, Arriazu lanzó una dura advertencia sobre la estabilidad: "Si el dólar se escapa, se acabó todo", incluso la estabilidad política del Gobierno.