La CGT renovó su conducción manteniendo el esquema tripartito de acuedo a la influencia de los distintos gremios. Ante la evidente disminución de la influencia político-partidaria el gremialismo asegura que se adaptará a la necesidad de reformas pero sin que se resignen derechos de los trabajadores.
El secretario general de la CGT Regional Mendoza, Rolando Firmani, dialogó con Círculo Político, y dio a conocer sus positición y la de la entidad sindical.
—Se ha hablado mucho de la reciente elección en la CGT Nacional. ¿Qué significa esta renovación para el movimiento obrero?
-Es importante destacar que la elección se llevó a cabo en el marco de un plenario donde participaron todos los gremios de las provincias, lo cual significó un marco participativo democrático. Se logró generar una lista de unidad, con consenso de todas las partes. Lo que se venía reclamando desde hace mucho tiempo era renovación. Si bien Camioneros está en parte del triunvirato, tenemos también al sindicato del vidrio y del seguro siendo parte de esa conducción.
—Renovación, ¿aparte de nuevas caras, también significa plantearse nuevos sistemas de derechos laborales? ¿Hay derechos que se perderán con las reformas?
-Primero, si hablamos de reforma laboral, como trabajadores no estamos en contra. Reforma implica progresividad, avanzar y mejorar; de lo contrario, no estaríamos hablando de una reforma sino de retroceder en derecho. Estamos generando pronto un conversatorio para discutir el tema. Lamentablemente, ni siquiera tenemos claridad sobre cuál será la reforma. Solo anda dando vueltas un paper que lleva la firma de la diputada de La Libertad Avanza, Romina Diez, y es sobre esa posible reforma que estamos estudiando y trabajando para analizar. Renovar implica aceptar nuevos desafíos y formas de conducción. Como gremial de la CGT Regional Mendoza, estamos de acuerdo con modernizar las leyes laborales y tener en cuenta las nuevas tendencias, como la IA.
La cúpula de la CGT en su sitial
—Sergio Palazzo ha manifestado que la reforma laboral y previsional que se intenta imponer es regresiva. ¿Coincide con esta visión?
-Si la reforma es lo que dice este paper sin dudas hay regresión. Se habla de banco de horas que no queda claro si es para exceso de hora o para computación de horas días. Habla de situaciones que ya son reales, como la reforma de los días de vacaciones, donde se pueden partir y demás, situaciones que hoy se dan y que permanentemente se trabajan con las empresas. No hay nada en ese modelo de modificación de ley que nos diga que esto es progresivo. Por el contrario, todo lo que dice ahí es regresivo. En eso coincido con Palazzo.
Contratar y cesantear
—Se observa que la intención de la reforma laboral es dar más amplitud de criterio a la hora de contratar o cesantear, brindando más posibilidades a los empresarios. ¿Lo ve así?
-Como movimiento obrero, no estamos rechazando reformas que mejoren el derecho laboral. Estamos dispuestos a charlar y abrir el diálogo. De hecho, en unos días en Mendoza, se dará una reunión entre la CGT y FEM (Federación Económica de Mendoza) para hablar con los empresarios. Nos interesa saber cuáles son los puntos que a los empresarios les interesaría modificar para aumentar la cantidad de trabajo.
Sede central de la Confederación General del Trabajo
Si analizo lo que hemos leído de esa reforma, si hay algo que se facilita, es la posibilidad de despedir. Lo que sale de esa reforma es que se puede despedir más barato, pero no hay nada que garantice que la gente contrate más. Muy por el contrario, facilita el despido, no la contratación.
Medidas de fuerza
—¿Se tiene pensado analizar sistemas de medidas de fuerza que sean efectivas, más allá de la exposición social, como el paro general?
-Lamentablemente, nunca se ha dado que cuando los conflictos llegan a un problema superior, la solución sea en una charla de café. La única medida que nos queda es esa, el paro, la coacción. Es la única herramienta que le queda al trabajador. Sí quiero dejar claro que previo a eso ha habido un montón de negociaciones.