Una masajista le exigía postres a un cliente para no viralizar sus fotos íntimas
La mujer, de 64 años, fue detenida tras dos años de amenazas. Pedía, además, transferencias, compras por Mercado Libre y hasta manjares de panadería para mantener el silencio.
En una historia digna de una comedia negra, pero que terminó con una grave acusación judicial, una masajista de 64 años fue detenida este martes en la localidad bonaerense de Puan por haber extorsionado durante dos años a un paciente. Según la investigación, lo amenazaba con difundir fotos íntimas "por todo el pueblo" si no accedía a sus inusuales pedidos: dinero, artículos comprados por internet y hasta postres de panadería.
La imputada fue identificada como Stella Maris Distel, quien mantenía una relación personal con el hombre desde el año 2021. "En realidad, comenzaron a mantener comunicaciones por videollamadas, algunas de las cuales la mujer había capturado, para posteriormente extorsionarlo", explicó un investigador del caso.
Dinero, electrodomésticos... y una caja de facturas
Las pruebas reunidas por la división de Cibercrimen de la Policía bonaerense, en conjunto con la Policía Comunal de Puan, detallan una secuencia llamativa y sostenida: entre noviembre de 2022 y noviembre de 2024, la víctima -un hombre de más de 50 años- fue presionado por Distel para realizar transferencias bancarias y adquirir diversos productos a través de Mercado Libre, entre ellos un reloj, un taladro y una balanza digital.
Pero lo más excéntrico de todo fue otro de los pagos exigidos por la mujer: postres de panadería. "Le pedía plata, pero también cosas como facturas. ¡Hasta eso!", contó una fuente cercana a la investigación, aún sorprendida por el pedido tan particular.
El hilo conductor de la extorsión era claro: la amenaza de hacer públicas imágenes privadas del hombre. Según trascendió, las fotos comprometedoras mostraban su pene y fueron tomadas sin su consentimiento durante las videollamadas con la masajista.
La situación escaló hasta que la víctima decidió denunciar. "La mujer lo chantajeaba con divulgar esas imágenes por todo Puan", sostuvo uno de los oficiales que participó en el operativo de detención.
Una figura legal sin nombre... pero con castigo
Aunque el caso claramente se enmarca en prácticas de sextorsión -la extorsión mediante contenido íntimo digital-, este delito no está aún tipificado de forma específica en el Código Penal argentino. Por eso, la acusación formal recae sobre la figura de extorsión, que sí contempla penas severas.
"Es un caso de sexting, que figura en una ley nacional pero no está tipificado en el Código Penal. Por ese motivo será indagada por extorsión, que tiene una pena mínima de cinco años de prisión", indicó el fiscal Rodolfo de Lucía, titular de la UFIJ N° 20 de Bahía Blanca.
La causa quedó a cargo del Juzgado de Garantías N° 3, también de Bahía Blanca.