Nadie en Mendoza sospechaba que el imponente delantero de un equipo que juega un torneo de fútbol amateur, era en realidad un sicario brasileño con un prontuario escalofriante, más de 150 asesinatos, vínculos con el narcotráfico y una fuga cinematográfica de una cárcel de Brasil. Fabio Rosa Carvalho, de 41 años, vivía desde hace más de un año y medio en un country privado de la provincia cuyana bajo una identidad falsa y un estilo de vida de alto nivel.
El sicario brasileño se hacía llamar Lucas Rodrigues, un supuesto empresario recién llegado a Mendoza que derrochaba carisma y lujos. Con ese nombre, se integró al equipo amateur y se destacó como goleador de uno de los torneos de fútbol 11 más conocidos de la provincia. En su última edición, convirtió diez goles y llevó a su equipo a las instancias finales, mientras se tomaba selfies con trofeos y hablaba de yates y vacaciones en Brasil.
El dato que permitió ubicar al sicario brasileño surgió a cientos de kilómetros de allí. Según fuentes oficiales, fue una billetera virtual de Brasil la que lo expuso. Intentó hacer una operación en Córdoba, utilizando reconocimiento facial, lo que disparó alertas en los sistemas de seguridad. De inmediato, se activó una investigación que reveló su paso por Córdoba, su instalación en Mendoza y finalmente su ocultamiento en un departamento del barrio porteño de Caballito.
Durante su estadía en Mendoza, el sicario brasileño alternaba entre su rol de figura deportiva amateur y una vida de ostentación. Sus compañeros de equipo lo describían como un "tipo generoso", que los invitaba a vacacionar en sus propiedades en Brasil. Algunos de ellos, conmocionados tras su detención, contaron a NA que "no podían creer que el goleador era un asesino profesional".
Las identidades falsas del sicario brasilero
Carvalho operaba con al menos dos identidades falsas. Una de ellas a nombre de Gilmar Dos Santos, con la que tramitó un DNI argentino apócrifo. También utilizaba el nombre de Pablo Carvalho Da Silva, vinculado a antecedentes por homicidios y narcotráfico. Con esos datos lograba moverse sin levantar sospechas, incluso dentro de ligas deportivas que piden documentación mínima para participar.
Las autoridades brasileñas indican que el sicario brasileño pertenece a la organización criminal "Os Manos", con base en Rio Grande do Sul. Esta banda está conectada a redes internacionales delictivas, como el Primer Comando Capital (PCC), y se dedica al tráfico de drogas, armas y asesinatos por encargo.
Luego de recorrer Bolivia, Córdoba, Mendoza y Buenos Aires durante su tiempo como prófugo, el sicario brasileño fue capturado sin oponer resistencia. En las próximas horas será extraditado a Brasil, donde lo espera una condena por múltiples causas penales.
Con información de NA

