El crimen ocurrido en el barrio porteño de Recoleta en los primeros minutos de este jueves, tiene hasta ahora más dudas que certezas debido a que, así como no se sabe qué hay detrás del caso que conmocionó y sorprendió a los vecinos de la calle Paraguay y Agüero, tampoco se conoce la identidad de la víctima.
En ese escenario, este mediodía continuaban las pericias y también el análisis de las cámaras de seguridad de los alrededores para saber en qué dirección se fugó el atacante, quien previo a huir le robó a la víctima su riñonera, elemento que los investigadores consideran clave.
Puntos oscuros en la investigación
Lo que más asombra a los investigadores es que el hombre asesinado no tenía señas ni tatuajes, y hasta el mediodía no había sido reclamado por algún familiar o allegado.
En cuanto al auto Volkswagen Suran que el homicida utilizó para llegar hasta el lugar del asesinato y dejó abandonado cuando huyó, es peritado en busca de huellas que permitan identificar al agresor.
La pista más firme hasta ahora es que se trataría de un ajuste de cuentas, y esta hipótesis toma fuerza por la forma en que actuó el solitario asesino. Se debe a que el atacante utilizó un silenciador, se habría puesto peluca, usaba anteojos y fue directo hacia la víctima sin mediar palabras.
Por otra parte, los testigos habrían mencionado que días antes del homicidio habían visto al auto dando vueltas por la zona y que poco antes del crimen el rodado ya estaba estacionado en la puerta del kiosco donde se desarrolló el sangriento hecho.