La crisis en el país árabe es mucho más complejo y con ingredientes y particularidades que, en la gran mayoría de los análisis occidentales, son directamente soslayados.
El abogado y experto en mercados financieros Carlos Maslatón, un judío de origen sefardí, cuyos ancestros luego de su expulsión de la España de los Reyes Católicos se exiliaron en Siria para venir, finalmente, a la Argentina, posteo en su cuenta de X (Twitter) lo siguiente:
"Bashar al Assad no era un dictador y ahora llega la democracia a Siria. No cometan el mismo error que Obama-Sarkozy-Cameron en 2011 con la "primavera árabe". Todo el mundo árabe y musulman es siempre y necesariamente dictadura. Más aún, los conceptos de dictadura y democracia no aplican al mundo árabe y musulmán. Son sociedades de desiguales y no de iguales. Todas las elecciones serán fraguadas siempre y no tienen importancia. Y más aún, los países árabes y musulmanes no se componen de ciudadanos iguales ante la ley, se componen de individuos que existen a través de las comunidades nacionales a las que pertenecen y que son previas a los actuales estados. Prima la nacionalidad, no la ciudadanía. La paz interna de los países árabes y musulmanes depende del equilibrio de fuerzas entre sus nacionalidades internas y las guerras entre ellas deben verse, desde occidente, como normales y habituales. ¿Qué es lo que hay que hacer entonces? Nada respecto de sus internas, solo estar alertas por si se deciden atacar a países que no son árabes y musulmanes y degradarles sus armamentos lo máximo posible: tienen plata y pueden comprar lo que quieran. Finalmente, para liberales y libertarios de café, no importan nada allí, tampoco los conceptos liberalismo-comunismo, pues son todos pro-capitalismo. Tienen miles de años de comercio y no se les ocurre controlar precios, no pasa por este lado. Ello en prueba de que puede funcionar el libre mercado con la dictadura y la guerra civil. Y una más, la idea nórdica europea, francesa, inglesa, yankee, de que son pueblos que si se los educa van a cambiar es absurda. Son pueblos educados, solo que tienen otra concepción del mundo. Si los "importan" a occidente no se van a "portar bien" porque les enseñen boludeces en Oslo, Amsterdam, Boston o Helsinki en el medio de los pajaritos y de las florcitas de sus lindas calles y de sus lindos jardines".
En este largo tuit, Maslatón demuestra lo que se denomina -técnicamente- inteligencia cultural. Vale decir, la comprensión de entornos civilizatorios distintos al propio. Una conveniente introducción que nos permite entender los dramáticos sucesos actuales, aún en desarrollo, en ese milenario país.
Marcha en Damasco el 8 de diciembre.
A lo largo de la historia, Siria estuvo ocupada y gobernada por diferentes imperios y pueblos en la Antigüedad: tales como: el egipcio, los hititas, el sumerio, el asirio, el babilónico, los cananeos, los fenicios, los arameos, los amorreos, el persa, los griegos y el romano. Más recientemente, después de la Primera Guerra Mundial, la Siria moderna emergió como un mandato francés tras el fin del Imperio Otomano.
Luego, el 24 de octubre de 1945 obtuvo su independencia y se convirtió en una república parlamentaria; aunque las tropas francesas no se retiraron del todo hasta abril de 1946. Los siguientes años fueron turbulentos y caracterizados por sucesivos golpes de Estado, tanto exitosos como fallidos. Entre los años de 1958 y 1961, Siria conformó junto con Egipto la República Árabe Unida; pero que terminó abruptamente con su existencia con el golpe de Estado en 1961.
Bajo el nombre de República Árabe Siria siguió su camino, aunque sin apartarse casi nunca de su inestabilidad política; hasta el 8 de marzo de 1963, cuando el Partido Baaz, que se proclamaba panárabe y socialista, gobernó el país bajo la conducción de la mano de hierro de la familia Ásad. Primero, por la del general Háfez al-Ásad, entre 1970 hasta 2000; y, más tarde, por la de su hijo Bashar, quien gobernó hasta su reciente expulsión de Damasco, hace sólo unos pocos días atrás.
Puestos a buscar una explicación sobre la reciente caída del régimen de los Asad; ya sabemos por consejo de Maslarón que hay que descartar las explicaciones simplistas de la Primavera Arabe, la represión a minorías y a supuestos problemas económicos. Porque Siria era tanto un país próspero como uno en el que reinaba la tolerancia religiosa. ¿Pero, qué es lo que nos queda?
Nos quedan las dos causas principales, a saber:
1) La injerencia de varias potencias extranjeras como Rusia, los EEUU, Irán, Turquía e Israel, que han apoyado a diferentes facciones y han contribuido al desarrollo del conflicto en función de sus propios intereses regionales.
2) La radicalización y el yihadismo queaprovechando el vacío creado por la guerra civil fue ocupando espacios en la geografía del país en nombre del Estado islámico o Daesh a fuerza de violencia y atrocidades y que han contribuido a la radicalización del conflicto.
Llegado a este punto, es lícito que nos preguntemos: ¿Y ahora cómo sigue la película? En este sentido, creemos que una Siria unificada no será algo posible, dada la variopinta variedad de facciones que han accedido al poder. Las que van desde grupos disidentes de las FFAA sirias a los ya mencionados yihadistas. Por lo que lo más probable es que emerja una Siria dividida en cantones; tal como pasó tras la disolución de Yugoslavia posterior a la muerte de Tito en los años 90.
Interrogada la IA al respecto nos contestó que estos cantones podrían ser los siguientes:
1. Cantón de Damasco: Incluiría la capital, Damasco, y sus alrededores.
2. Cantón de Alepo: Comprendería la ciudad de Alepo y su provincia.
3. Cantón de Homs: Incluiría la ciudad de Homs y su provincia.
4. Cantón de Hama: Comprendería la ciudad de Hama y su provincia.
5. Cantón de Latakia: Incluiría la ciudad de Latakia y su provincia, con una población mayoritariamente alauita.
6. Cantón de Tartus: Comprendería la ciudad de Tartus y su provincia, también con una población alauita significativa.
7. Cantón de Deir ez-Zor: Incluiría la ciudad de Deir ez-Zor y su provincia, con una población mayoritariamente suní.
8. Cantón de Raqqa: Comprendería la ciudad de Raqqa y su provincia, también con una población mayoritariamente suní.
9. Cantón de Hasaka: Incluiría la ciudad de Hasaka y su provincia, con una población diversa que incluye kurdo, árabe y asirio.
10. Cantón de Daraa: Comprendería la ciudad de Daraa y su provincia, con una población mayoritariamente suní.
11. Cantón de Suwayda: Incluiría la ciudad de Suwayda y su provincia, con una población mayoritariamente drusa.
12. Cantón de Quneitra: Comprendería la ciudad de Quneitra y su provincia, con una población diversa que incluye árabe, druso y circasiano.
De nuestra cosecha agregamos que la división anterior se nos presenta como probable, pero muy hipotética; ya que sólo refleja las distintas agrupaciones religiosas y étnicas; pero la creación de cantones en Siria será un proceso complejo que requeriría un diálogo nacional y una planificación cuidadosa para garantizar la representación y la protección de los derechos de todas las comunidades.
Esperemos que así sea y que el pueblo sirio goce de la paz que se merece.
El doctor Emilio Luis Magnaghi es director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.