Opinión

¿La Inteligencia Artificial es, realmente, inteligente?

Emilio Luis Magnaghi

Por Emilio Luis Magnaghi

23 Diciembre de 2024 - 08:58

Inteligencia Artificial.
Inteligencia Artificial. Pexels - Canva

23 Diciembre de 2024 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista

¿Quién de nosotros no recuerda la película Terminator, dirigida por James Cameron en 1984 y su muy citado diálogo entre Kyle Reese (interpretado por Michael Biehn) y Sarah Connor (Linda Hamilton)?

El diálogo es el siguiente:

Kyle Reese: "En agosto de 1997, Skynet, el sistema de defensa artificial de la CIA, se activará y se volverá autoconsciente. En ese momento, comenzará a eliminar a la humanidad".

Sarah Connor: "¿Qué quieres decir con 'autoconsciente'?"

Kyle Reese: "Quiero decir que se dará cuenta de su propia existencia. Se convertirá en una entidad consciente, capaz de tomar decisiones y actuar por sí misma".

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Este diálogo, propio de una película de ciencia ficción, es citado cada vez y hasta el hartazgo cuando se quiere establecer el punto de que la Inteligencia Artificial (IA) se convertirá, nada más ni nada menos, en la verdadera némesis de la especie humana. La que quedará reducida a un grupo de zaparrastrosos que tratarán de sobrevivir en una Tierra gobernada por máquinas inteligentes.

Pero, ¿esto tiene alguna probabilidad de cumplimiento? Vamos a ello.

Para empezar, es muy conveniente que establezcamos qué se entiende por "inteligencia" o que se ha entendido, tradicionalmente, por sus funciones. Especialmente, a partir de la definición de nuestra especie humana como "homo sapiens", es decir animales inteligentes.

Aristóteles, el más reputado filósofo de la Antigüedad y creador de la Lógica como la ciencia que regula el funcionamiento de nuestros razonamientos, la define como la capacidad del alma para conocer y comprender la realidad. En su obra De Anima (sobre el alma), Aristóteles describe la inteligencia como una facultad del alma que nos permite conocer y entender las cosas.

Al efecto, Aristóteles, distingue entre dos tipos de inteligencia:

  • La inteligencia pasiva que se refiere a la capacidad del alma para recibir y procesar la información sensorial.
  • La inteligencia activa es la que tiene la capacidad para producir y crear conceptos y conocimientos.

Aristóteles también describe la inteligencia como una facultad que se desarrolla a través de la experiencia y la educación. Según él, la inteligencia se perfecciona a través de la práctica y la reflexión.

En pocas palabras, la definición de inteligencia de Aristóteles se centra en la capacidad del alma para conocer y comprender la realidad, y distingue entre la inteligencia pasiva y la inteligencia activa.

Para establecer una comparación, le pedimos a la IA, presente en nuestra aplicación de WhatsApp, que se definiera a sí misma y esto fue lo que nos dijo: "La Inteligencia Artificial (IA) se define como la capacidad de una máquina o sistema informático para simular la inteligencia humana, aprendiendo, razonando, resolviendo problemas y adaptándose a nuevas situaciones".

Para realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como:

1. Aprendizaje automático (Machine Learning): la capacidad de la máquina para aprender de los datos y mejorar su rendimiento sin ser programada explícitamente.

2. Procesamiento del lenguaje natural (NLP): la capacidad de la máquina para entender, interpretar y generar lenguaje humano.

3. Visión artificial (Computer Vision): la capacidad de la máquina para interpretar y comprender imágenes y videos.

4. Razonamiento y resolución de problemas: la capacidad de la máquina para analizar situaciones, identificar patrones y tomar decisiones.

Como vamos descubriendo cada día, no sin cierta sorpresa, nos enteramos de que la mencionada IA realiza muchas actividades. A saber:

  • Realizar tareas como asistentes virtuales (Siri, Alexa, Google Assistant etcétera)
  • Reconocer e imitar rostros humanos y su voz
  • Concretar análisis de datos y elaborar predicciones
  • Manejar robots y tareas de automatización industrial
  • Colaborar en la medicina mediante el diagnóstico médico
  • Participar del transporte mediante la conducción autónoma de vehículos
  • Servir de auxiliar para la educación y el aprendizaje personalizado

Para ir pasando a nuestras conclusiones, queremos resaltar, nuevamente, que es la propia IA quien afirma que su función principal es "simular la inteligencia humana y realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana".

Como la palabra "simular" tiene un rol central en este razonamiento. Vamos a ella. El diccionario de la RAE nos dice lo siguiente: Del lat. "simulāre". Representar algo, fingiendo o imitando lo que no es aparentar, fingir, afectar, imitar, figurar, soflamar, copiar, falsear, reproducir, representar, disfrazarse, desfigurar, imaginar, idear, practicar, engañar, ilusionar, carnear, bailar.

Como vemos, las acciones verbales que define el texto encajan, perfectamente, con lo que estamos viendo y con lo que la propia IA define como suyas. A estas cuestiones las podemos agrupar en dos grandes categorías:

1) Las que podemos agrupar como beneficiosas: copiar, imaginar, ilusionar, imitar, practicar.

2) Las que, por el contrario, son peligrosas: fingir, desfigurar, engañar, aparentar, falsear.

Llegado a este punto, podemos concluir que la IA, por un lado, no se entronizará así misma en una dictadura para la humanidad, como predijo la película Terminator. Pero, que puede evolucionar y configurarse como un eficiente auxiliar del humano para una innumerable cantidad de tareas de todo tipo, por otro lado.

Como siempre y tal como sucede con las distintas herramientas que viene fabricando la humanidad para ejercer su dominio de este mundo, la IA podrá ser empleada, tanto para hacer el bien como el mal. Porque, el alma humana, además de la definición de Aristóteles, dispone de la voluntad. Es decir, la facultad que permite al ser humano elegir y decidir libremente entre diferentes opciones.

Además, el filósofo supo distinguir entre dos formas de voluntad: la racional, basada en la razón y la reflexión, y la apasionada, gobernada por los deseos y las pasiones.

En este último sentido, esperemos que los dirigentes destinados a manejar las crecientes capacidades de la IA lo hagan guiados por la primera de estas voluntades. Es decir, en pocas palabras, para hacer el bien y evitar el mal.

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El doctor Emilio Luis Magnaghi es director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.

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