¿Funcionará la participación de las fuerzas de paz en Ucrania?
Creemos que podría funcionar solo bajo un formato reconocido como apto para la comunidad internacional, en cuyo caso la participación de Argentina podría ser no sólo posible, sino también conveniente.
En la prensa mundial se multiplican las noticias, provenientes de varios países europeos, que dan cuenta de las intenciones de algunos de ellos de enviar fuerzas de paz para garantizar el alto el fuego a concretarse entre la Federación Rusa y Ucrania por la intermediación del presidente de los EE.UU.
Concretamente, el diario británico Times, de Londres, afirma que su primer ministro planea desplegar fuerzas de paz en Ucrania indefinidamente y que sus Fuerzas Armadas se están preparando para enviar hasta 10.000 hombres, en el marco de una misión de paz a largo plazo, sin una estrategia clara de salida. Según fuentes londinenses, el contingente militar británico permanecerá allí durante años, con la misión de "mantener el acuerdo de paz" y "contener a Rusia".
Según se informa, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha conseguido el respaldo de varios países para este plan, lo que plantea serias dudas sobre la verdadera naturaleza de esta fuerza de "mantenimiento de la paz".
Por su parte, el European Pravda informó que alrededor de 35 países acordaron proporcionar armas, apoyo logístico y de inteligencia para la posible misión de paz. Sin embargo, se espera que el Reino Unido y Francia aporten la mayor parte de las tropas.
Consenso sobre la función de las fuerzas de paz
Antes de seguir adelante con nuestro análisis es necesario que tengamos en cuenta algunas cuestiones generales relacionadas con las denominadas misiones de paz. Vamos a ellas.
Para empezar, el mantenimiento de la paz comprende actividades, especialmente militares, destinadas a crear condiciones que favorezcan una paz duradera. Las investigaciones sobre la solución de los conflictos, generalmente, concluyen que el mantenimiento de la paz reduce las muertes de civiles, así como el riesgo de reanudación de las hostilidades.
Para seguir, en el grupo de gobiernos y organizaciones de las Naciones Unidas (ONU), existe un consenso generalizado de que las fuerzas de paz pueden monitorear y observar los procesos de paz en zonas posconflicto y que pueden ayudar a los excombatientes a implementar los compromisos asumidos en los acuerdos de paz.
Esta asistencia puede adoptar diversas formas, como medidas de fomento de la confianza mutua, los acuerdos de reparto de poder, el apoyo electoral, el fortalecimiento del estado de derecho y el desarrollo económico y social.
En consecuencia, las fuerzas de paz de la ONU (a menudo denominadas Boinas Azules o Cascos Azules, por sus boinas o cascos de ese color) pueden incluir soldados, policías y personal civil, como también funcionarios de alto nivel en puestos de alcance político.
Y para terminar, y que hace referencia a este caso particular, las Naciones Unidas no es la única organización que implementa misiones de mantenimiento de la paz, ya que existen fuerzas de mantenimiento de la paz no pertenecientes a la ONU.
La Unión Africana desplegó su misión de pacificación en Sudán. (Foto: archivo web)
Por ejemplo, la misión de la OTAN en Kosovo y la Fuerza Multinacional de Observadores en la Península del Sinaí, o la misión de las organizadas por la Unión Europea, como la EUFOR RCA, y las regenteadas por la Unión Africana, como su misión de pacificación en Sudán.
Eso sí, todas ellas cuentan la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU.
Una aclaración muy importante es que, según el derecho internacional, las fuerzas de mantenimiento de la paz no son consideradas ni pueden ser tratadas por ninguna de las partes como combatientes debido a su postura neutral en el conflicto, tal como resulta para el personal, como sería el caso de la Cruz Roja/Media Luna Internacional.
La Cruz Roja cumple una función esencial en medio de conflictos. (Foto: web)
Lo mismo que para con sus instalaciones y con su equipamiento y vehículos, que están protegidas de ataques en todo momento, aunque no ha sido obstáculo para que muchas hayan sido objeto de ataques y de violaciones legales a su estatus legal.
¿Fuerzas de paz o de ocupación?
Pero, volviendo a la iniciativa británica, no han sido pocos los que se han interrogado si se trata de fuerzas para el mantenimiento de la paz o de ocupación.
De hecho, varias voces autorizadas de la Federación Rusa, incluida la de su propio presidente, Vladimir Putin, han afirmado taxativamente que cualquier presencia de tropas de países pertenecientes a la OTAN será considerada como una agresión y será tratada en consecuencia.
Un integrante de los Cascos Azules que envió la Argentina a Haití. (Fuente: archivo web)
Si viviéramos en un mundo regido por la Lógica y por el Derecho Internacional, lo sostenido por Rusia, a la sazón una de las partes interesadas en el conflicto, debería bastar para ponerle fin a la peregrina idea británica.
Pero, como todos sabemos, esto no es así, y muchas veces estas locas propuestas encuentran la forma de materializarse de alguna forma.
Puestos a especular de cuál y cómo esa propuesta podría llegar a ser aceptada por todas las partes podemos establecer algunas condiciones. A saber:
1º) Que las partes, Rusia, Ucrania y los EE.UU. se pongan de acuerdo en el mandato y composición de la mencionada fuerza.
2º) Para esto, las fuerzas que las compongan no deberían plantear problemas de alineamiento político para con alguna de las partes en conflicto.
Puestos a analizar más en detalle la segunda de las exigencias, la experiencia nos dicta que dichas fuerzas deben provenir de países sin amistades ni enemistades manifiestas con todas las partes en conflicto.
Es más, históricamente, los principales países contribuyentes de contingentes de fuerzas de paz, han sido los siguientes:
India,
Pakistán,
Bangladesh,
Nepal,
Indonesia,
Ghana,
Uruguay,
Argentina.
La Argentina actúa con fuerzas de paz desde 1948
Probablemente, a algunos de nuestros lectores les llame la atención la inclusión de nuestro país entre los contribuyentes de fuerzas de paz.
Al respecto, podemos decir que estuvimos entre los primeros en participar desde sus inicios en 1948 y que durante una buena parte de la historia de las misiones de paz ranqueamos entre los primeros seis puestos de países contribuyentes.
El CAECOPAZ tiene por misión preparar a las fuerzas de paz argentinas para las distintas misiones. (Fuente: DEF)
A los efectos contamos con el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CAECOPAZ) que tiene por misión preparar a esas fuerzas para las distintas misiones.
Para concluir, estamos lejos de ser optimistas en que la propuesta británica prospere como tal, por la frontal oposición de Rusia.
Algo menos pesimistas somos en relación a que la misma evolucione bajo un formato reconocido como apto para la comunidad internacional. En cuyo caso, nuestra participación podría ser no sólo posible, sino también conveniente.
Veremos si continuará...
El doctor Emilio Luis Magnaghi es director del Centro de Estudios Estratégicos para la Defensa Nacional Santa Romana. Autor de El momento es ahora y El ABC de la Defensa Nacional.