Es historia...

Frances Simpson, la otra madre de Mercedes de San Martín

Durante sus primeros años en el Reino Unido, la hija del máximo guerrero de la Independencia fue "adoptada" por el comodoro Heywood y su esposa.

Por Carlos Campana

Frances Simpson se convirtió en una suerte de tutora y protectora de la hija del Libertador. (Imagen: web)

El 28 de febrero se cumplieron 150 años del fallecimiento de Mercedes Tomasa de San Martín, la hija del Libertador, quien había nacido en Mendoza el 24 de agosto de 1816. 

Algunos medios recordaron este acontecimiento y publicaron semblanzas sobre su vida, y es importante destacar que aquel luctuoso suceso, ocurrido en Francia, se produjo en 1875, casi quince años después de la muerte de su padre.

Sin embargo, la mayoría desconoce que, durante sus primeros años en el Reino Unido, la niña del máximo guerrero de la Independencia fue "adoptada" por el comodoro Heywood y su esposa.

En ese hogar, el amor, el cuidado y la protección de Frances rodearon a la pequeña mendocina, quien fue querida como una hija propia. 

La reciprocidad en esta relación fue mutua, ya que, además de los cuidados brindados por el matrimonio, Mercedes Tomasa correspondió con un profundo cariño y afecto hacia quienes le ofrecieron un refugio maternal, creando un lazo indisoluble de amor y gratitud que perduró hasta la muerte de Frances en 1863.

Mercedes, la única hija del General San Martín. (Imagen: Instituto Nacional Sanmartiniano)

Un hogar para los San Martín

A principios de 1824, el General José de San Martín, su hija Mercedes y su mayordomo, Eusebio Soto, partieron desde el puerto de Buenos Aires rumbo a Gran Bretaña en el buque mercante francés Le Bayonnais, comandado por el capitán M. Coutard.

Durante el viaje por el Atlántico, que duró dos meses, la pequeña Mercedes tuvo algunos arranques de indisciplina y, según la tradición oral, fue puesta en varias ocasiones en penitencia en su camarote.

El 23 de abril de 1824, los San Martín llegaron al puerto de El Havre, Francia, donde fueron detenidos por la policía durante varios días debido a la posesión de periódicos de ideología liberal y republicana provenientes de Buenos Aires, que habían sido censurados el año anterior.

Fueron momentos complicados para José de San Martín en Francia, pero gracias a conocidos y a la intervención de su hermano Justo Rufino, pudo ser liberado y reunirse con su hija y su criado. 

El 4 de mayo, desde el mismo puerto francés, José de San Martín, su hija Mercedes y Eusebio partieron hacia el Reino Unido en la nave Lady Wellington, bajo el mando del experto capitán de la Marina Real Aarón Tozer.

Dos días después, desembarcaron en Southampton, Hampshire, con el objetivo de dirigirse a Londres. Una de las mayores preocupaciones del General San Martín, además de la libertad de América, fue el futuro de su única hija. 

Desde el momento en que se estableció en Inglaterra, el Héroe de Maipú buscó asegurarse de que la niña recibiera la mejor educación posible. En esta tarea encontró una valiosa aliada en Frances Simpson, más conocida como Lady Jolliffe, quien se convirtió en una suerte de tutora y protectora de la joven mendocina.

La desconocida tutora de Mercedes

Frances nació en 1784 en North Berwick, East Lothian, Escocia, y fue bautizada el 25 de diciembre del año siguiente. Era hija del coronel del Ejército británico Francis Simpson.

Desde joven mostró una notable inteligencia y curiosidad por el mundo, lo que la llevó a viajar extensamente a lo largo de su vida. Su padre fue trasladado a la India, y hacia allí partió con toda su familia.

Contaba con solo 17 años cuando, el 14 de marzo de 1802, se casó con William George Jolliffe, un oficial de la Marina británica, en la localidad de Mumbai, Maharashtra. Durante su estadía en el subcontinente, Frances se estableció en Bombay, donde se familiarizó con diversas culturas y refinó su educación, lo que más tarde influiría en su papel como mentora y promotora del conocimiento. 

En esa ciudad, el matrimonio Jolliffe tuvo su primera y única hija, Diana, nacida el 24 de octubre de 1803, quien se destacó como escritora al publicar El Motín del Bunty, un best seller en aquella época basado en la experiencia de su padrastro, el comodoro Heywood.

La felicidad de los Jolliffe se eclipsó cuando el capitán William Jolliffe falleció repentinamente en 1810 en Bombay. Tras enviudar, Frances regresó a Gran Bretaña y, pocos años después, conoció al comodoro Peter Heywood, un personaje vinculado con el famoso motín del HMS Bounty. 

Se casaron el 31 de julio de 1816 en el templo de St. Mary, Newington, Surrey. Heywood era un hombre influyente en la sociedad británica y conoció al General San Martín poco después de que el Libertador llegara al Río de la Plata.

Frances Jolliffe no solo fue una mujer de sociedad, sino que también desempeñó un papel clave en la educación de jóvenes mujeres. Promovía activamente la educación en instituciones prestigiosas y fue fundamental en la vida de Mercedes, a quien recomendó para su ingreso en el Hampstead College, un internado reconocido por su énfasis en las artes aplicadas. 

Además, su hija Diana Jolliffe se convirtió en una de las amigas más cercanas de Mercedes.

Aquella madre adoptiva de Mercedes falleció en Londres el 28 de octubre de 1863 y su cuerpo fue enterrado al día siguiente, en el Highgate Cemetery de la misma ciudad, en el Reino Unido.

La niña que fue eximia artista plástica

Durante más de dos años, Mercedes recibió una formación integral en Hampstead College. 

Un detalle curioso y casi desconocido, es que desarrolló un talento para las artes plásticas que la acompañaría toda su vida. 

Quizás influenciada por Frances, Mercedes encontró en la pintura una forma de expresión que complementaba su educación clásica. 

Se dice que sus retratos y bocetos eran de una delicadeza y precisión notables, aunque lamentablemente pocos de ellos han llegado hasta nuestros días.

El Hampstead College no solo ofrecía una educación convencional, ya que también instruía en valores de disciplina, cortesía y cultura general. Mercedes, acostumbrada a un entorno familiar culto y exigente, no tuvo dificultades para adaptarse. 

Anécdotas de su paso por el colegio incluyen su habilidad para recitar fragmentos de la Eneida de memoria y su talento para el bordado y la pintura, que la hicieron destacar en exposiciones escolares.

Años más tarde, ya radicada en Francia, Mercedes se destacaría en el arte pictórico, realizando exposiciones y obras bien valoradas por la crítica francesa.

Sin embargo, aquellos que han escrito sobre la familia de José de San Martín han pasado por alto detalles fundamentales sobre los verdaderos formadores de la infanta mendocina y su influencia en su desarrollo personal y profesional.