El Libertador es la verdadera cumbre más alta de América
José de San Martín se tuvo que ir de su amada Mendoza y de la Patria pero nos señaló caminos a seguir
Por Enrique Villalobo
17 Agosto de 2025 - 08:56
17 Agosto de 2025 - 08:56
17 Agosto de 2025 / Ciudadano News / Otro Punto de Vista
Mendoza sanmartiniana, sí. Imaginamos que en el último intento de atrapar la luz con sus ojos velados, en aquella tarde de verano en Boulogne Sur Mer, el Libertador añoró la tórridas siestas cuyanas, las heladas noches de la Cordillera o el brevísimo paso por la apacible chacra de Los Barriales.
Esos son motivos suficientes para que los mendocinos recojamos ese honor y esa responsabilidad histórica que nos dejó el Gran Hombre, hacer de Mendoza la verdadera tierra de San Martín, la que lo evoque en sus dimensiones de militar estratega y de gobernante, de padre y vecino altruista, de maestro amante de la educación y la cultura, y de duro e implacable guerrero.
A más de dos siglos de su presencia en esta provincia, no ha sido superado en la dimensión de su obra libertaria de territorios, de espíritus y de inteligencias.

Mendoza hoy es diferente porque desde la rebeldía de su gobernador intendente de 1817 y de la visión de sus contemporáneos como Godoy Cruz, Maza, la entrega del Tropero Sosa, el ingenio de Luis Beltrán, entre otros, se trazó un camino de cultura del trabajo, del desarrollo incipiente de la industria vitivinícola y de apertura comercial hacia Buenos Aires y Chile.
Esos fueron los valores que quedaron después de la Gesta Libertadora, después que callaron los cañones de la independencia. Hoy es el día para empezar a edificar esa Mendoza sanmartiniana.
Han pasado ya dos siglos y en ese tiempo parece que hemos perdido el rumbo que se gestó por diversos designios, la distancia de la voraz Buenos Aires, la cercanía relativa de un puerto que permitía comerciar, entre otros factores.
Otra razón, quizá la más determinante, fue la estructura económica que se fue formando y en la que San Martín tuvo gran influencia a partir de la visión que tuvo como gobernante. Se trata de perfil industrial, que, aunque precario determinó que las relaciones de producción formaran las relaciones de la sociedad de entonces y que fueran heredadas por la actual.
Pues en Mendoza la tierra es mezquina y seca, para sacarle riqueza había que procurarla con la receta más antigua: el trabajo. Y el cultivo que prevaleció fue la vid cuya única forma de extraerle riqueza fue siempre con muchísima labor.

La viña necesita cuidados durante todo el año y su riego requiere conocimientos de hidráulica para aprovechar la escasa agua que llega a la llanura desde los deshielos. Después cosechar la uva y elaborar el vino otro tanto de valor agregado e intervención humana.
Como se producía con propósito económico y comercial hubo que fabricar primero odres de cuero primero, vasijas de greda y barricas después. Como había que transportarlo fueron necesarias carretas muchas de las cuales se fabricaron acá en Mendoza.
Es decir que nuestra provincia nació industrial y agraria, complementar ese sentido de transformación de los bienes de la naturaleza y trasmitirlo, requirió educación y orden. San Martín lo entendió y lo impulsó. He ahí al estadista.
En su correspondencia con Tomás Godoy reclamando que pronto se declarase la independencia en Tucumán muestra al rebelde contra la prepotencia realista pero con convicción institucional de manera que la bandera enarbolada en la Campaña Libertadora representara a una nación real, creíble y libre.

Por eso es que aquí, en este solar cuyano José de San Martín no es de bronce, su espíritu camina entre nosotros, no lo pudo hacer en vida, pero desde una Chacra de los Barriales celestial ha de comprobar que de su impronta surgió una sociedad especial, que guarda el sentido de las máximas para Merceditas, que se preocupa por conservar lo mejor de los principios perdurables sin dejar de mirar los caminos del progreso.
Debemos honrar su memoria haciendo bien lo que debemos hacer porque sino, no seremos nada.