Su decisión de mantenerse fiel a la causa patriota a pesar de la censura vaticana, convierte al presbítero José Ignacio Thames en una figura clave del proceso de emancipación nacional.
El presbítero José Ignacio Thames tuvo un rol fundamental en la etapa más decisiva del proceso independentista, en las entonces Provincias Unidas del Sud.
Fue el encargado de oficiar la misa del 9 de julio de 1816 y de tomar juramento a los diputados del Congreso de Tucumán que firmaron el acta de la Independencia.
Sin embargo, la historiografía tradicional le ha dado escaso espacio. Su figura, poco difundida en los manuales escolares, representa un ejemplo de compromiso con la naciente patria en un contexto eclesiástico adverso.
Thames tuvo un papel destacado en la declaración de la Independencia. (Imagen: archivo web)
Inclusive, las calles en varios lugares del país mencionan su apellido pero no su nombre, generando alguna confusión con el río que cruza la ciudad de Londres en Gran Bretaña.
Nacido en San Miguel de Tucumán el 15 de agosto de 1762, Thames fue hijo de una familia criolla de cierto prestigio. Estudió en el Real Colegio de San Carlos en Buenos Aires y se graduó de doctor en Teología en la Universidad de Córdoba.
Luego fue ordenado sacerdote y se desempeñó como párroco y doctrinero en su provincia natal.
Los hechos de 1810 y el avance de la causa independentista
Cuando estallaron los hechos de mayo de 1810 en Buenos Aires y comenzó el proceso de conformación de las juntas revolucionarias en el interior del Virreinato, Thames no adoptó una postura neutral.
Fue uno de los miembros del clero que apoyaron abiertamente el proceso de ruptura con la autoridad virreinal, algo que, para la Iglesia oficial de entonces, era considerado una forma de rebeldía frente al orden católico establecido.
La mayoría del clero superior permanecía leal al rey Fernando VII. (Imagen: archivo web)
En esos primeros años, la situación eclesiástica en el Río de la Plata fue confusa. El Vaticano aún no reconocía la legitimidad de los gobiernos patriotas, y el único obispo con jurisdicción, Benito Lué y Riega, era realista. La mayoría del clero superior permanecía leal al rey Fernando VII.
La postura de Roma y la declaración de irregularidad
El punto de quiebre llegó a principios de 1816 por una Bula Papal y luego cuando las Provincias Unidas del Sud declararon formalmente su independencia de la monarquía española.
A partir de ese momento, y por decisión del Vaticano, la Iglesia católica que actuaba en territorio patriota fue considerada irregular, ya que carecía de autorización episcopal válida y desobedecía al soberano católico.
El clero que permaneció en el nuevo Estado, incluyendo a Thames, quedó en situación de excomunión tácita, ya que el derecho canónico de entonces no reconocía como válidos los sacramentos ni las funciones eclesiásticas ejercidas por sacerdotes fuera del sistema canónico aprobado por Roma.
El papa Pio VII declaró irregular a la iglesia patriótica en 1816. (Pintura de Jacques Louis David)
Este conflicto duró hasta la segunda mitad del siglo XIX.
Thames en el Congreso de Tucumán
En ese contexto, José Ignacio Thames tuvo un papel clave en el Congreso de Tucumán. Fue el encargado de oficiar la misa en la Iglesia Matriz el 9 de julio de 1816 y de tomar el juramento de independencia a los congresales. El ritual, según los registros de la época, incluyó una invocación religiosa por la prosperidad de las Provincias Unidas y un acto público en el que los diputados juraron sostener la independencia "de todo poder extranjero".
La fuente más precisa sobre este hecho es una carta del diputado Pedro Medrano conservada en la Biblioteca del Congreso, donde describe que Thames ofreció una breve reflexión antes del acto de juramento, en la que vinculó la emancipación con principios de justicia y libertad. Esa ceremonia no sólo tuvo valor simbólico y religioso, sino que también significó una forma de legitimación moral del proceso político ante la población.
Su rol político y su relación con Belgrano
Thames también se desempeñó como capellán del Ejército del Norte, y mantuvo una estrecha colaboración con el general Manuel Belgrano. Era considerado un hombre prudente, culto y comprometido con el ideario independentista.
Su influencia se extendía más allá del ámbito eclesiástico: participó de reuniones políticas, asesoró en temas morales y fue una figura de consulta en momentos delicados.
Un documento hallado recientemente en el Archivo General de la Nación demuestra que Thames fue enviado en 1816 a Salta y Jujuy en una misión reservada para dialogar con curas locales que aún obedecían a la jerarquía eclesiástica realista.
Su objetivo era evitar rupturas dentro del clero norteño y asegurar el apoyo institucional al nuevo gobierno.
Vida posterior y legado
Tras la disolución de la Asamblea General Constituyente de 1816, Thames regresó a su provincia y no volvió a ocupar cargos públicos. Rechazó propuestas para asumir funciones dentro del gobierno y se dedicó a la formación de seminaristas y a la vida parroquial.
Uno de sus discípulos fue José Eusebio Colombres, quien años más tarde se destacaría como obispo y promotor del desarrollo económico tucumano.
El sacerdote patriota murió el 6 de febrero de 1832 en Tucumán, en la misma casa donde había nacido. Fue sepultado en el antiguo cementerio de la Iglesia Matriz, aunque sus restos se perdieron con el paso de los años.
Su figura fue recordada en 1916, durante el Centenario de la Independencia, cuando se impuso su nombre a una calle céntrica de la capital tucumana.
Reconocimiento parcial
En 2023, un grupo de artistas populares tucumanos pintó un mural en su homenaje en el barrio San Cristóbal, como parte de un proyecto cultural independiente. Allí se lo representa con la Biblia en una mano y el acta de la independencia en la otra.
La iniciativa fue promovida por el colectivo 'Raíces del Norte', que busca visibilizar a personajes olvidados de la historia provincial.
No obstante, hasta el día de hoy, la Iglesia argentina no ha realizado un reconocimiento oficial de los sacerdotes patriotas que actuaron durante el conflicto con la monarquía española. Tampoco existe una restitución simbólica de su situación canónica, pese a que la excomunión dejó de tener efecto práctico desde mediados del siglo XIX.
Thames sigue siendo un caso emblemático de un sacerdote que eligió acompañar la construcción de la nación antes que someterse a una obediencia que contradecía sus convicciones.
José Ignacio Thames fue un sacerdote de profunda formación religiosa y política, que actuó con coherencia en uno de los momentos más críticos de la historia argentina.
Su participación en el Congreso de Tucumán, su cercanía con Belgrano y su decisión de mantenerse fiel a la causa patriota a pesar de la censura vaticana, lo convierten en una figura clave del proceso de emancipación nacional.