Futuro incierto

Sucesión de Francisco: un cónclave inédito entre fragmentación y tensiones

El Colegio Cardenalicio más diverso de la historia afronta el desafío de elegir al próximo pontífice.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

27 Abril de 2025 - 09:58

Sucesión de Francisco: un cónclave inédito entre fragmentación y tensiones

27 Abril de 2025 / Ciudadano News / Internacionales

Tras el funeral del papa Francisco, que sorprendió por su imponente solemnidad y los emotivos elogios pronunciados por el cardenal decano Giovanni Battista Re, comienza ahora la etapa más compleja para la Iglesia católica: la "sede vacante". Esta fase, caracterizada por el vacío de poder tras la muerte del pontífice, abre el interrogante más temido: ¿quién será el próximo Papa?

Los interrogantes de la sucesión de Francisco y un cónclave complicado - LA  NACION

En este escenario de máxima expectativa, el mundo católico asiste a un hecho inédito. Por primera vez, los cardenales de 71 países deberán enfrentarse a la ardua tarea de elegir a un nuevo líder en un cónclave marcado por una fragmentación sin precedentes y donde, como reconocen muchos purpurados, "ni siquiera se conocen entre ellos".

Un cónclave imprevisible y una Iglesia multipolar

Desde este lunes, las congregaciones generales, en las que participarán los 252 integrantes del Colegio Cardenalicio (incluyendo mayores de 80 años), serán clave para delinear las candidaturas. La gran pregunta es qué perfil deberá tener el sucesor de Francisco: ¿será de continuidad o de transición?

"La situación es de una enorme incertidumbre", advierten en Roma, donde ya suenan nombres como el del cardenal italiano Pietro Parolin, actual secretario de Estado, o el filipino Antonio Tagle. Sin embargo, como recuerda el viejo refrán vaticano, "quien entra Papa, sale cardenal".

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Cardenales Pietro Parolin y Luis Antonio Tagle.

La composición internacional del cónclave no tiene precedentes. De los 135 cardenales electores menores de 80 años, la representación será así: 53 europeos, 37 americanos (14 de Norteamérica y 23 de Centro y Sudamérica), 23 asiáticos, 18 africanos y 4 de Oceanía. Muy lejos del eurocentrismo de antaño, pero también reflejo de un cónclave multipolar, donde las diferencias culturales y eclesiales son profundas.

Los favoritos, las sorpresas y el riesgo de una fractura interna

Más allá de Parolin, los italianos cuentan también con Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia, identificado con el ala progresista, y Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, aunque su juventud (60 años) podría jugarle en contra.

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Mateo Zuppi.

Cardenal Pierbattista Pizzaballa - archivos - El Grand Continent
Pierbattista Pizzaballa.

No obstante, los escándalos siguen pesando. La situación de Angelo Becciu -obligado por Francisco a renunciar a sus derechos cardenalicios tras un caso de corrupción y ahora reclamando ser parte del cónclave- genera "disgusto" en varios purpurados, avivando el sentimiento anti-italiano que ya influyó en 2013, cuando la elección inesperada de Jorge Bergoglio rompió todos los pronósticos.

Otros nombres que circulan incluyen a figuras conservadoras como el húngaro Peter Erdo y el guineano Robert Sarah, así como el francés Jean-Marc Aveline, atento al drama migratorio, y el español nacionalizado paraguayo Cristóbal López, que respalda reformas como la ordenación de hombres casados.

Peter Erdo.

Robert Sarah.

"Está el peligro de que se creen dos grupos ideológicos", advirtió el cardenal alemán Gerhard Müller en una reciente entrevista, alertando sobre una posible división interna que podría lastimar la unidad eclesial.

Un futuro incierto para la Iglesia en el mundo

La situación no es homogénea ni siquiera a nivel continental: en Estados Unidos, de los diez cardenales, seis fueron nombrados por Francisco, a pesar de que parte del episcopado norteamericano ha sido muy crítico con su pontificado.

La dificultad principal es que la mayoría de los electores no se conocen personalmente. "¿Quién no conocía a Joseph Ratzinger o a Carlo Maria Martini, aún sin haberlos encontrado jamás?", se lamentó un cardenal añorando otros tiempos.

Así, mientras el mundo observa con expectativa, el futuro de la Iglesia católica se escribe entre la incertidumbre, las tensiones ideológicas y la necesidad de un liderazgo capaz de tejer unidad en la diversidad.

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