Resplandor en Montmartre: un ícono parisino volvió a la vida
Tras 14 meses en silencio, el histórico molino del cabaret más famoso del mundo volvió a moverse.
Por Ciudadano.News
12 Julio de 2025 - 15:51
12 Julio de 2025 - 15:51
12 Julio de 2025 / Ciudadano News / Internacionales
Después de más de un año inmóvil, el Moulin Rouge volvió a encender su corazón: las cuatro aspas que coronan el emblemático cabaret de París giraron otra vez este julio, 14 meses después de haberse desplomado sorpresivamente en plena noche.
Con nuevas piezas de aluminio y acero, y un motor eléctrico fabricado a medida, el molino volvió a moverse en medio del entusiasmo de los transeúntes y la emoción de sus artistas.
Como si se tratara de una función más, la compañía del Moulin Rouge salió a escena frente al edificio con plumas rojas, brillos y lentejuelas para celebrar el regreso de su ícono más fotografiado.
"El Moulin sin aspas era simplemente triste. Hicimos todo lo posible por devolverle el alma", explicó su director general, Jean-Victor Clérico.
Las aspas originales, de más de seis metros de largo, habían caído en abril de 2024 por una falla en el eje central. En su caída, arrastraron parte del cartel frontal del cabaret, en la ladera de Montmartre. Aunque no hubo heridos, el impacto visual fue enorme.
El sitio, inmortalizado por Toulouse-Lautrec y por la película Moulin Rouge! con Nicole Kidman, perdió momentáneamente su silueta más célebre.

Hoy, ese molino renovado vuelve a girar cada día entre las 16 y las 2 de la madrugada, iluminado por cientos de bombillas LED de bajo consumo en tonos rojos y dorados, conservando la estética original pero con tecnología moderna.
Desde su inauguración en 1889, el Moulin Rouge nunca cerró sus puertas, ni siquiera tras la caída de las aspas. Con 90 artistas de 18 nacionalidades, el cabaret ofrece dos funciones por noche los 365 días del año y recibe a más de 1.700 espectadores por jornada, la mitad de ellos turistas.

A lo largo de cuatro generaciones, la familia Clérico mantuvo viva la esencia del espectáculo. En 2023 incluso inauguraron una "ciudad de los oficios de arte" dentro del propio establecimiento, donde artesanos franceses del plumaje y bordado, catalogados como Patrimonio Vivo por el Ministerio de Cultura, siguen produciendo a mano el vestuario del show.
El regreso de las aspas no es solo una reparación mecánica: es una señal de renacimiento para uno de los íconos culturales más fuertes de Francia. En un París que se alista para recibir al mundo durante los Juegos Olímpicos, ver girar nuevamente el molino es volver a ver girar parte de la identidad artística de la ciudad.
Con información de Reuters