Desde que Donald Trump fue electo presidente electo de Estados Unidos, el magnate sudafricano Elon Musk redobló sus críticas hacia los medios de comunicación tradicionales. En las últimas semanas, el multimillonario publicó más de 40 mensajes en X, la plataforma que dirige, con un tono abiertamente hostil hacia la prensa. Entre sus afirmaciones destacan acusaciones de mentiras sistemáticas y propaganda masiva por parte de los medios tradicionales. Su mensaje recurrente: "Ahora ustedes son los medios".
Esto, en un contexto en el que algunos prestigiosos medios han anunciado que dejan X, mientras millones de usuarios se pasan a la red social Bluesky como protesta contra la ex Twitter.
La estrategia de Musk, que comenzó tiempo después de adquirir Twitter y rebautizarlo como X, busca posicionar la red como fuente primordial de información global. "X lo que sabés, X lo que oís, X lo que ves", instó en una reciente publicación, promoviendo incluso el uso del nombre como verbo. Además, animó a los usuarios a compartir enlaces de la plataforma para "difundir la verdad".
Una vez colocado a su candidato en la Casa Blanca, el magnate giró el timón en su red social para desatar un ataque constante contra la prensa "tradicional". Frente a ella está su red social. "Ahora ustedes son los medios de comunicación. 𝕏 lo que sabés. 𝕏 lo que oís. 𝕏 lo que ves", publicaba este sábado, intentando que X se use como verbo como Twitter logró con "tuitear". "¡Envíen enlaces de X.com a sus amigos para que sepan lo que está pasando!", pide insistentemente.
Un ataque global y sostenido
Aunque los mensajes de Musk tienen un enfoque particular en Estados Unidos, también han abarcado otros países. En Noruega, Alemania y Australia, acusó a los medios locales de engañar a sus audiencias y promovió X como alternativa confiable. Todo esto, mientras introducía cambios en la plataforma que dificultan identificar los titulares y fuentes de las noticias compartidas, y etiquetaba a algunos medios públicos como "financiados por el Gobierno", una decisión que luego tuvo que revertir.
La ofensiva contra los medios también se ha visto acompañada por el auge de campañas fraudulentas en la plataforma. Estafadores han suplantado a medios reconocidos y a figuras públicas, como el humorista español David Broncano y el cantante Melendi, para difundir inversiones falsas o enlaces maliciosos. Estas tácticas continúan pese a las advertencias y las investigaciones abiertas por la Unión Europea bajo la Ley de Servicios Digitales, que podrían derivar en multas millonarias para X.
La plataforma como herramienta política
Según estudios recientes, Musk implementó un algoritmo que amplifica la visibilidad de sus propias publicaciones en X, lo que resultó en un aumento significativo de la interacción con sus mensajes. Estos han estado centrados en apoyar a Donald Trump, atacar a la prensa y posicionar su discurso en la agenda pública.
Expertos en redes sociales señalan que Musk no compró Twitter para manejarlo como una red social tradicional, sino como una herramienta de influencia. "Es como comprar un periódico para controlar su línea editorial", explica Marta G. Franco, periodista y autora de Las redes son nuestras.
Además, Musk reclasificó en X en las tiendas de aplicaciones como una plataforma de noticias, lo que le permitió competir con gigantes del periodismo como The New York Times y The Washington Post. Según un informe del Centro para Contrarrestar el Odio Digital, declaraciones controvertidas difundidas en X sobre las elecciones estadounidenses alcanzaron 1.200 millones de visualizaciones.
Un futuro incierto
Aunque plataformas emergentes como Bluesky intentan posicionarse como alternativas a X, su capacidad para desplazar el peso político y social de la red parece limitada. "Puede que X se convierta en un espacio de nicho para seguidores leales, pero esos seguidores pueden generar mucho ruido. Acaban de ganar unas elecciones, y eso no es poca cosa", concluyó Franco.
Mientras tanto, la estrategia de Musk continúa moldeando la esfera pública, con X como epicentro de una batalla mediática y política de la ultraderecha que trasciende fronteras.