De acuerdo a un informe rubricado por el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), la República Islámica de Irán no ha dado pruebas de aminorar el ritmo de enriquecimiento de sus reservas de uranio, las cuales se ubican en un 60% y están acercándose al umbral del 90% necesario para producir un arma nuclear.
La agencia de investigación, cooperación y monitoreo nuclear de Naciones Unidas señaló que, al 13 de junio de 2025, fecha en la que se dio inicio al conflicto de 12 días entre Irán e Israel mediante un ataque aéreo de la Fuerza Aérea israelí a una de las instalaciones de refinamiento persa; el total de uranio se posicionaba en 440,9 kg, lo que mostraba un aumento de 32,3 kg con respecto al 17 de mayo.
Al día de hoy, el organismo nuclear de la ONU sigue mostrando su preocupación por el estado actual de centenares de kilos del mineral enriquecido, dado que no se sabe a ciencia cierta si las reservas fueron destruidas en los ataques, del pasado junio, llevados a cabo por Israel y Estados Unidos.
Asimismo, se volvió a insistir en que los inspectores del organismo deberían verificar, cuanto antes, el destino de ese combustible de uso civil y militar.
Los inspectores del OIEA no pueden verificar el programa nuclear iraní
Por otra parte, en diferentes declaraciones dadas a los medios de prensa, Rafael Grossi dijo que su organismo no ha tenido acceso por más de dos meses a los controles de verificación de enriquecimiento de uranio por oposición expresa del gobierno persa, el cual, además, ha amenazado con salirse del Tratado de No Proliferación (TNP).
Sin una amplia reanudación de la aplicación de salvaguardas al proyecto atómico del país de Medio Oriente, el OIEA "no estará en condiciones de proporcionar ninguna conclusión ni garantía sobre el programa nuclear iraní", para tranquilidad de la comunidad internacional, como así también, del propio Gobierno de Teherán, agregó el informe, firmado por el propio Rafael Grossi.
Con información del OIEA.