La historia de Amber, una perrita rescatada de las calles de Qatar, se convirtió en un fenómeno en redes sociales después de que se conociera su travesía por el sur de Inglaterra. Apenas un día después de haber llegado a su nuevo hogar temporal en New Forest, se escapó de un jardín cerrado con vallas de más de dos metros. Desde ese momento, comenzó un viaje que duró semanas, durante las cuales sorteó bosques, rutas y hasta corrientes marinas.
El operativo búsqueda
Durante los primeros días, voluntarios y vecinos colaboraron con fotos y videos para rastrear a la perrita. A través de estos aportes, la organización KS Rescue Angels logró establecer estaciones de alimentación y cámaras en puntos estratégicos. Aunque en un principio parecía que Amber permanecía cerca del lugar donde desapareció, con el tiempo su rastro se volvió más difícil de seguir.
Poole, el mar y una isla inesperada en su camino
Semanas más tarde, se supo que la perrita había llegado hasta Poole, una ciudad costera ubicada a unos 48 kilómetros del punto de partida. Allí, algunos testigos mencionaron haber visto a un perro de aspecto callejero. Sin embargo, nadie imaginó que se trataba de la misma que habían buscado. Sorprendentemente, Amber decidió lanzarse al agua y nadó más de un kilómetro hasta llegar a Brownsea Island, un santuario natural donde pasó tres días escondida entre los árboles, alimentada por una vecina de la isla.
Un rescate en el mar que emocionó a todos
Al intentar volver a la costa, la perrita quedó atrapada por la marea. Fue entonces cuando un barco que navegaba cerca la divisó en el agua. Amber nadó hacia la embarcación y se aferró con fuerza a una de las escaleras laterales. Uno de los tripulantes tuvo que lanzarse al mar para ayudarla a subir. Su rescate fue grabado y compartido, lo que permitió que una de las fundadoras de KS Rescue Angels reconociera a la mascota por una cicatriz en el hocico.
Reencuentro
Luego del rescate, la perrita fue revisada por un veterinario que confirmó que estaba en buen estado general, aunque con pérdida de peso y algunas heridas menores. De regreso con su familia de acogida, Amber recibió atención, cariño y sobre todo, muchas caricias. Actualmente, permanece vigilada con varias correas para evitar una nueva fuga.


