Un estrecho lugar a orillas del río Dniestre, que se declaró independiente en 1990, no es reconocido oficialmente por ningún país soberano, a pesar de tener su propio gobierno, moneda, ejército, pasaporte, matrículas e incluso himno nacional. Y por supuesto, tiene su propia capital.
La mayoría de su población, alrededor de medio millón de habitantes, tiene doble o triple nacionalidad, ya sea rusa, moldava y/o ucraniana.
Este "país fantasma" se denomina Transnistria, también llamado República Moldava de Transnistria, y nació de un conflicto armado entre las fuerzas separatistas de esta región y el gobierno moldavo, que provocó que autoproclamaran su independencia.
¿Cuál es su historia?
La región de Transnistria ha sido habitada por diversas culturas a lo largo de la historia, incluyendo los antiguos griegos, romanos y eslavos.
En el siglo XX, la región fue parte de la Unión Soviética y, después de la disolución de la URSS, se convirtió en parte de la República de Moldavia.
Sin embargo, la región de Transnistria, que es mayoritariamente habitada por rusos y ucranianos, se sintió marginada por el gobierno moldavo y comenzó a demandar una mayor autonomía.
En 1990, la región se declaró independiente y estableció su propio gobierno.
Conflicto vecinal
La declaración de independencia de Transnistria fue seguida por un conflicto armado con Moldavia, que duró desde 1990 hasta 1992 y terminó con la firma de un acuerdo de alto el fuego, pero la región sigue sin ser reconocida por la comunidad internacional.
Economía y política
Transnistria tiene una economía mixta, con una gran dependencia de la industria y la agricultura. La región también tiene sus propias instituciones políticas, incluyendo un presidente, un parlamento y un gobierno.
Sin embargo, la falta de reconocimiento internacional ha limitado la capacidad de Transnistria para establecer relaciones diplomáticas y económicas con otros países. La región también ha sido objeto de sanciones económicas por parte de la Unión Europea y otros países.