El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela oficializó este domingo la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de la República. La medida responde a lo que el máximo tribunal calificó como una "ausencia forzosa" y "secuestro" de Nicolás Maduro, quien fue capturado en una operación militar y trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Según el fallo judicial, Rodríguez ejercerá el cargo de forma temporal para garantizar la continuidad administrativa y la defensa de la soberanía nacional en un contexto de máxima tensión internacional.
Del despacho presidencial a la jefatura del Estado
Delcy Eloína Rodríguez Gómez no es una figura nueva en el tablero político venezolano, pero su ascenso al poder absoluto representa la culminación de una carrera marcada por una lealtad inquebrantable al proyecto bolivariano. Abogada de 56 años e hija del dirigente Jorge Antonio Rodríguez, su trayectoria comenzó en 2006 bajo la tutela de Hugo Chávez. Sin embargo, fue durante la gestión de Maduro donde consolidó su influencia, desempeñándose como Canciller de la República, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente y, desde 2018, como Vicepresidenta Ejecutiva.
Su nuevo rol como presidenta interina la coloca frente a un desafío sin precedentes: gestionar un país bajo intervención militar externa y con el reconocimiento dividido de la comunidad internacional. Países como Brasil ya han validado su mandato temporal, mientras que potencias como China y Rusia exigen la liberación inmediata de Maduro. Mientras tanto, Rodríguez ha convocado a un Consejo de Defensa de la Nación, reafirmando que su prioridad será mantener la cohesión de las Fuerzas Armadas y las estructuras del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en medio de la crisis más profunda que ha enfrentado el chavismo en décadas.

