Varias marcas automotrices chinas, entre ellas BYD, Deepal y Li Auto, han denunciado ser víctimas de una campaña de desprestigio coordinada en redes sociales y medios de comunicación. Según las compañías, se han difundido comentarios negativos, críticas y noticias falsas sobre sus productos, lo que ha motivado el inicio de acciones legales contra los presuntos responsables.
Las empresas afectadas sostienen que esta ofensiva ocurre en un contexto de creciente éxito internacional de los automóviles chinos, especialmente en el segmento de los vehículos eléctricos.
Gracias a una cadena de producción completamente integrada -desde la extracción de materias primas hasta la fabricación de baterías-, las marcas chinas han logrado ofrecer productos de calidad a precios más bajos que sus competidores occidentales, japoneses y coreanos. Esta ventaja, según las empresas, ha despertado recelos en el mercado global.
Las automotrices chinas, en pie de guerra
En respuesta a estos ataques, las compañías han comenzado a tomar medidas. Deepal, por ejemplo, creó un "fondo de defensa" para proteger su reputación, mientras que su marca hermana, Avatr, afirma haber reunido más de 200 pistas para iniciar acciones legales contra los autores de estas acciones.
Por su parte, BYD (hoy la automotriz más grande del mundo) ya obtuvo un fallo favorable en un juicio por difamación contra el influencer chino Longzhu-Jiche, quien deberá pagar una indemnización de 280.000 dólares por la difusión de información falsa.
Además, algunas marcas ofrecen recompensas económicas a quienes aporten pruebas que ayuden a identificar a los responsables de estos ataques digitales. Según un informe de uno de los fabricantes, ya se han detectado más de 700 publicaciones con contenido falso sobre sus vehículos, que, según acusan, pretenden frenar su expansión en los mercados internacionales.
Tensiones comerciales y productos cada vez mejores
Este fenómeno se produce en un momento en que las automotrices chinas enfrentan tensiones comerciales con Europa. La Comisión Europea ha anunciado aranceles de hasta el 38,1% a la importación de vehículos eléctricos chinos, alegando prácticas de subvención injustas. En respuesta, la Asociación de Fabricantes de Automóviles de China calificó la medida de "inaceptable" y acusó a la Comisión de distorsionar los resultados de su investigación.
En este contexto, las automotrices chinas han instado a Pekín a considerar represalias, como el aumento de aranceles a los vehículos de gran cilindrada importados desde la Unión Europea. Durante una reunión organizada por el Ministerio de Comercio de China, representantes de empresas como SAIC, BYD, BMW, Volkswagen, Mercedes-Benz, Stellantis y Renault discutieron posibles contramedidas y expresaron su preocupación por las tensiones comerciales.
La situación refleja una creciente competencia en el mercado global de vehículos eléctricos, donde las automotrices chinas han ganado terreno gracias a su capacidad de producción, precios competitivos y calidad creciente. Sin embargo, también enfrentan desafíos significativos, tanto en términos de percepción pública como de políticas comerciales internacionales.
Con información de Emol
