El sector energético argentino ha dado un paso de gigante. Recientemente, YPF junto a otras tres operadoras clave -Vista Energy, Shell Argentina y Equinor- sellaron un acuerdo trascendental con la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) de Chile para la exportación sostenida de shale oil de Vaca Muerta.
Este contrato de largo plazo, que garantiza el suministro de crudo hasta el año 2033, representa una operación comercial estimada en US$ 12.000 millones, consolidando a la formación no convencional como el motor de divisas de la Argentina.
El nuevo rol exportador de Vaca Muerta
La reactivación total del Oleoducto Trasandino (OTASA), que conecta Neuquén con la región del Biobío en Chile tras 17 años de inactividad, ha sido la infraestructura determinante para concretar este hito.
El acuerdo contempla un volumen inicial incremental de hasta 70.000 barriles diarios, llevando la capacidad total de transporte de crudo de la cuenca neuquina por OTASA a su tope operativo.
Fuentes de la industria destacan el rol de la infraestructura indicando que "la rehabilitación y puesta en valor del ducto, complementada con el Oleoducto Vaca Muerta Norte de YPF, es una muestra del compromiso por desbloquear el potencial exportador".
Impacto directo en la balanza energética
¿Qué significa este flujo constante de crudo de Vaca Muerta para el país?
La respuesta es estabilidad, previsibilidad y un fortalecimiento sin precedentes de la balanza energética.
Asegurar una demanda estable y contractual por más de ocho años es un factor que impulsa y justifica nuevas inversiones, permitiendo a las empresas petroleras planificar la actividad a largo plazo.
Además, esta operación posiciona al país como un proveedor regional de confianza, abriendo una puerta de acceso estratégica a los mercados de exportación del Pacífico.
Analistas del sector coinciden en que el impacto positivo es macroeconómico. "Estos contratos a largo plazo son esenciales. Garantizan el ingreso constante de miles de millones de dólares, lo que mejora el perfil externo del sector hidrocarburífero y provee las divisas que el país necesita para sostener su crecimiento", señalaron al respecto.
Con la producción de shale oil en ascenso, la colaboración entre YPF y sus socios estratégicos no solo dinamiza las economías regionales, sino que ratifica la capacidad argentina de cumplir con compromisos internacionales de gran escala, sentando las bases para futuros proyectos de ampliación logística, como el anhelado Vaca Muerta Sur.

