Un estudio revela la desigualdad económica en el mundo

El profundo análisis realizado por un economista mendocino revela que en el mundo del siglo XXI las condiciones de cuna o la lotería social siguen siendo muy relevantes.

Por Carlos Fernández Giménez

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Alguna vez hemos logrado conocer la historia de alguna persona que desde una condición muy humilde logró salir de una situación similar a la indigencia en la que nació y, diríamos, a unos 50 años de distancia del momento cero, hoy vive dignamente. Claro, no se transformó en un millonario pero logró tener una casa, uno o dos automóviles y brindarle algunos gustos caros a sus nietos, por lo que hoy se dedica orgulloso. En el otro extremo están los astros como Lionel Messi.

Estas son las experiencias de quienes cada tanto nos renuevan las esperanzas de que siendo honestos, pacientes y educados, sobre todo bien formados, se puede alcanzar cierto grado de plenitud en la vida cuya expectativa ha crecido enormemente. Es cierto, en un país con un buen sistema de salud pública. Sin hacer ejemplos por favor.

Pero el momento triste, o feliz para otros, es cuando caemos en la cuenta de que el sistema de distribución de la riqueza en el mundo es casi, diríamos, aterrador. Más aún si nos confirman, como lo hizo recientemente el economista mendocino, Alejandro Trapé (foto), quien reveló, por ejemplo, que  es imposible que un niño nacido en Botswana llegue a universidades prestigiosas de EEUU y alcance el primer decil de ingresos en el mundo. 

En este caso el decil, ya se podrá observar en los siguientes párrafos, es una medida de unidad con la que Trapé organizó un extenso estudio de datos, tedioso podríamos afirmar, con los que obtuvo resultados que nos pueden mostrar fehacientemente cómo hay que entender el carísimo asunto que hoy se plantea en este espacio en El Ciudadano, especialmente ocupado de lo que sucede en Argentina.

De la periferia al centro nunca hubo un solo paso

"Las relaciones entre los centros y la periferia se desenvuelven bajo la hegemonía de aquéllos.... No cabe esperar del juego espontáneo de la economía la superación de tales relaciones".Raúl Prebisch (foto), CAPITALISMO PERIFERICO, 1949

“Hace tiempo que analizo el tema de la desigualdad económica en el mundo, porque es el que más me preocupa como economista, de cara a un futuro que es incierto en muchos otros aspectos, como el religioso, el político, ambiental, entre otros”, introduce en su explicación el Director del Centro de Investigaciones y Vinculación Económica, CIVE, en la Facultad de Ciencias Económicas, FCE, de la UNCUYO.  

Y prosigue con autoridad: “Creo que no sólo es un tema urgente porque es ofensivo, brutal y amoral. Es urgente porque en algún momento puede explotar y cuando eso ocurra muchos van a decir que es como un cisne negro. No lo es, no es imprevisible”.

Trapé asegura que “para apoyar esto que digo me puse hace un tiempo a hacer un trabajo de hormiga. Busqué el PBI per cápita y la distribución del ingreso en cada país del mundo y, usando una cantidad de cuentas y relaciones, resultó este gráfico para el mundo en su conjunto:…”

1) Cada "decil" de ingreso  mundial tiene igual cantidad de personas (aproximadamente 750 millones), 

2) El mundo se ha considerado como una sola economía, es decir, en cada "decil" hay personas de distintos países, tanto en  los deciles más pobres (1 y 2) como en los más ricos (9 y 10). 

3) Por ejemplo, es posible que en el decil 1 del mundo existan habitantes de 1 y 2 de Somalía, 1,2 y 3 de Malawi, 1 de Albania, etc. También en el decil 10 del mundo pueden haber personas que pertenecen a los deciles 7, 8, 9 y 10 de Australia, 9 y 10 de Chile, etc. Así, una persona que es "rica" en su país (ej. Zambia) puede no ser considerada tal en el mundo, o bien una persona "pobre"" en su país (ej Finlandia)  pueda no ser considerada tal en el mundo. 

“Esta distribución mundial arroja como resultado un coeficiente de Gini de 0,498, que es altísimo (mientras más alto peor) ya que refleja una desigualdad notable aún después de realizar políticas de equidad distributiva en el mundo”, señala.

Y aclara: “Usted puede decir, me lo imaginaba. Pero fíjese en las magnitudes de las diferencias y algunos resultados adicionales que se pueden obtener, entre muchos otros:…” Las personas que forman el decil más rico del mundo tiene un ingreso promedio 45 veces mayor que el de los que forman el decil más pobre. Pero si desagregamos, el grupo más rico del mundo (el decil 10 de Qatar y el decil 10 de Luxemburgo) tiene un ingreso per cápita 236 veces mayor que el del grupo más pobre (el decil 1 de Cabo Verde y el decil 1 de Africa Central=. Países como Niger, Malawi y Cabo Verde tienen la totalidad de su población, aún sus "ricos", en el decil 1 mundial. En el otro extremo, Luxemburgo y Singapore tiene la totalidad de su población, aún sus "pobres", en el decil 10 mundial. Sólo cuatro países latinoamericanos (Brasil, Chile, Costa Rica y Uruguay) alcanzan,  con su grupo de mayores ingresos, a tocar el decil 10 mundial. Los países llamados hoy "desarrollados" (EEUU, Europeos occidentales y Japón) no tienen población en los tres deciles más bajos. Sus grupos más pobres forman parte de los deciles 4 y 5 del  mundo, digamos "clase media mundial". Los países africanos no alcanzan, ni aún con sus grupos más ricos, los cuatro deciles superiores del mundo. Un habitante "pobre" de Luxemburgo tiene un ingreso anual 26 veces mayor que un habitante "rico" de Burundi.

En rigor, este análisis propuesto por el mendocino “no responde a una idea de distribución del ingreso sino a un concepto de convergencia/divergencia económica entre países a nivel internacional, muy emparentada a aquella dicotomía centro/periferia a la que se refería hace 70 años Prebisch”.

“Sin embargo, también observando la distribución del ingresos hacia adentro de los países, hay diferencias notables. El cociente entre el ingreso del quintil más rico y el más pobre es superior a 20 en Lesotho, Namibia y Emiratos árabes. Pero hay que notar que este último no es de bajo  ingreso. Y al mismo tiempo es inferior a 4 en Islandia y Noruega”.

En su reflexión, el economista admite que “pueden obtenerse muchas conclusiones más, pero las comentadas son suficientes para caer en la cuenta de la enorme gravedad de la situación y de que es un tema que no puede desatenderse porque su dimensión es enorme”.

“Prebisch afirmaba que la dicotomía centro-periferia no podría superarse por su propia dinámica, salvo casos muy excepcionales. Era una carrera que se corría en pistas diferentes y de allí que no le gustaba la idea de secuencialidad que daba la división de desarrollados y subdesarrollados. Visto con los ojos de hoy podemos plantearnos por ejemplo.. ¿Es posible que Burundi alcance los niveles de PBIpc de Luxemburgo en algún momento? ¿Es posible que los países latinoamericanos alcancen los estándares de desarrollo de los escandinavos en los próximos años? ¿Es posible que las clases pobres de Malawi se parezcan alas clases pobres de Singapore?”, se pregunta Trapé.

Y contesta: “Combinando convergencia con distribución… ¿Es posible que un niño nacido en Botswana llegue a universidades prestigiosas de EEUU y alcance el primer decil de ingresos en el mundo? ¿Existe tal movilidad ascendente mundial? Seamos realistas, las respuestas tienden a ser NO, en todos esos casos”. 

El hombre sentencia que “en el mundo del siglo XXI las condiciones de cuna o la lotería social siguen siendo muy relevantes. Según donde y cuando cada uno nace, salvo casos muy excepcionales, su espectro de posibilidades futuras es muy diferente.  

Notas al pie del estudio

1. En forma muy resumida, la metodología consistió en desagregar por quintiles la distribución del ingreso en 172 países del mundo, en base a su ingreso per cápita (medido en dólares constantes de igual ppc), calcular el ingreso per cápita por quintil para cada uno de esos países, ordenar los 860 quintiles de menor a mayor y luego armar los "deciles mundiales" en base a la acumulación de población (tomando aproximadamente 750 millones de personas por decil), calcular el ingreso per cápita promedio y el ingreso total de estos deciles mundiales y finalmente referirlo al ingreso total mundial.

2. Además de su complejidad metodológica el trabajo tiene limitaciones como por ejemplo que trabaja con promedio por deciles y quintiles y que no considera ajustes por productividad en ningún caso. Igualmente, el mensaje no se altera.