Tucumán
La industria textil argentina enfrenta una encrucijada histórica y Topper es su cara más visible. La planta de Aguilares, en Tucumán, opera bajo un esquema de actividad reducida, con suspensiones y recortes que ya afectaron a 150 trabajadores. El Grupo Sforza, propietario de la firma, mantiene en suspenso el futuro de la instalación debido a la caída del consumo y el avance de las importaciones.
Tras 50 años de presencia local, la marca que marcó a generaciones de argentinos lucha por sobrevivir en un mercado que prioriza productos extranjeros más económicos, reflejando el crítico presente de todo el sector.