Ropa por kilo en Mendoza: el fenómeno que permite renovar el placard por 15 mil pesos
En un contexto económico complejo, la venta de indumentaria por peso se consolida como la opción favorita para las familias. Calidad premium, higiene garantizada y precios de liquidación.
La crisis económica agudiza el ingenio y, en Mendoza, una tendencia que pisa fuerte en el mundo finalmente se convirtió en un "boom" local: la venta de ropa por kilo. Lo que comenzó como una necesidad de reinvención para los comerciantes, hoy es la solución para cientos de personas que buscan calidad a precios imbatibles.
Cómo funciona el sistema de ropa por kilo que es furor
Johana Flores, diseñadora de indumentaria y copropietaria de un local referente en la provincia, explica que el sistema convive entre la venta por unidad y por peso. Actualmente, el comercio ofrece una liquidación de $15.000 el kilo, un valor que permite llevarse varias prendas por el precio de lo que hoy cuesta una sola remera en muchos lugares.
El local cuenta con dos sectores diferenciados: una planta exclusiva para mujeres y otra donde se ofrece ropa para hombres, niños y niñas de todos los talles. "Es una propuesta para que todas las familias puedan acceder a comprarse ropa", afirma Flores, destacando que el sistema busca incluir a todos los sectores sociales.
Mitos y verdades: ¿de dónde viene la ropa?
Ante el crecimiento de esta modalidad, surgieron dudas sobre la procedencia y el estado de las prendas. Al respecto, la empresaria es tajante: la mercadería es legal, cuenta con facturación y certificados de desinfección.
"No trabajamos con 'ropa podrida'. Compro categorías Premium o Cream, que es ropa que viene casi nueva", asegura Flores. Además, para garantizar la máxima higiene, el local contrata servicios de lavandería especializada donde cada pieza es lavada y planchada antes de llegar al perchero.
Upcycling: moda circular y sustentable
Uno de los puntos más innovadores del negocio es la aplicación del upcycling o suprarreciclaje. Como diseñadora, Johana Flores lidera un proceso de recuperación textil donde las prendas que no se venden no se descartan, sino que se transforman.
"Hacemos una recuperación del textil. Lo que no nos gusta o no se vende, lo convertimos en una prenda nueva con nuestra propia marca registrada", explica. Un ejemplo claro son los tops de tendencia creados a partir de calzas, generando así un trabajo genuino y sustentable que reduce el desperdicio en la industria de la moda.