El mercado financiero argentino alcanzó este miércoles un hito histórico en su proceso de normalización. Mientras Wall Street operaba con dudas ante las definiciones de la Reserva Federal (Fed), los activos locales lograron desacoplarse de la volatilidad externa para marcar cifras que el país no veía desde hace casi una década.
El riesgo país en caída libre
La noticia del día fue, sin dudas, el retroceso del riesgo país, que cerró en 484 puntos básicos. Para encontrar un valor similar, hay que remontarse al 8 de junio de 2018, cuando el indicador marcaba 476 unidades. Esta baja de siete puntos en la jornada refleja una mayor confianza de los inversores internacionales en la capacidad de pago de la deuda argentina.
Según analistas del sector, el mercado de bonos soberanos —conocidos como hard dollar— mostró una dinámica de "idas y vueltas", pero logró sostenerse gracias al flujo de fondos hacia mercados emergentes. Países como Brasil y Ecuador también mostraron subas, lo que refuerza la idea de que la región vuelve a estar en el radar de los grandes capitales.
Reservas récord y el "efecto oro"
En paralelo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) continúa con su racha compradora. La autoridad monetaria absorbió USD 33 millones en la plaza de contado, alcanzando compras totales por USD 1.082 millones en lo que va de enero.
Gracias a esta acumulación y a una fuerte revalorización del oro (que alcanzó un récord de USD 5.338 la onza), las reservas internacionales brutas saltaron a USD 46.159 millones. Se trata del nivel más alto desde agosto de 2021, un "colchón" de divisas fundamental para encarar las próximas revisiones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La Fed y el freno a las tasas
Desde Estados Unidos, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, envió un mensaje de calma pero con firmeza: la tasa de interés se mantiene en el rango de 3,5% a 3,75%. Tras los recortes aplicados durante 2025, la Fed considera que la política monetaria ya está en un nivel "neutral", lo que le permite actuar con paciencia.
Esta decisión fue bien recibida en Buenos Aires, ya que la estabilidad de tasas en EE.UU. reduce la presión sobre el dólar y permite que los títulos públicos argentinos sigan achicando el spread (la diferencia de rendimiento) con los bonos del Tesoro norteamericano.
