El ministro de Economía, Luis Caputo, emprende un viaje clave a Washington luego del mensaje del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien anticipó que se le dará un respaldo económico a la Argentina. La misión apunta a coordinar la asistencia que el país podría recibir en un momento de extrema fragilidad financiera.
En diálogo con el programa Sin Verso, el economista especialista en negocios internacionales Marcelo Elizondo analizó la coyuntura y subrayó que el principal desafío no es solo conseguir dólares, sino reconstruir la confianza perdida en los mercados. "La situación argentina está endeble. Tenemos muchas dificultades en términos de expectativas y desconfianza. Hay fricciones políticas que ponen en riesgo el equilibrio, y la economía se ha frenado en los últimos meses por atraso cambiario y encarecimiento del crédito", explicó Elizondo.
Según el economista, el país enfrenta una escasez crítica de divisas tanto para intervenir en el mercado cambiario como para afrontar vencimientos de deuda. Con un riesgo país elevado y sin acceso al financiamiento voluntario, la expectativa se centra en el eventual apoyo de Estados Unidos.
No obstante, Elizondo remarcó que la ayuda externa "calmaría a los mercados en el corto plazo", pero no resuelve los problemas de fondo:
- Acumulación de reservas para sostener la estabilidad.
- Construcción de capital político que permita avanzar con las reformas.
- Orden fiscal y credibilidad institucional.
Más allá del desembolso, la preocupación de los mercados se centra en la incertidumbre política interna:
- El riesgo de que el Gobierno pierda capital político en las elecciones.
- El temor a un regreso de propuestas vinculadas a la emisión monetaria y el intervencionismo.
"Argentina es un país que ha perdido toda credibilidad. La ayuda externa puede dar oxígeno, pero sin consensos políticos y reformas estructurales será muy difícil salir de décadas de estancamiento", remarcó Elizondo.
EE.UU., entre el apoyo y sus propios dilemas
El economista también señaló que, para Estados Unidos, una asistencia de 20.000 millones de dólares no es una suma significativa, aunque se da en un contexto político complejo, ya que el presidente Donald Trump busca avanzar con su agenda presupuestaria, resistida por los demócratas y parte de la oposición cuestiona el respaldo a la Argentina en un momento de tensión fiscal en EE.UU.
Aun así, el especialista considera que "las manifestaciones de Bessent fueron muy contundentes" y que algún tipo de ayuda llegará: "La voluntad del gobierno de Estados Unidos está. Lo más probable es que Argentina reciba un respaldo que calme a los mercados y ordene el corto plazo".