El aumento del precio de la carne volvió a encender las alarmas en plena recuperación del consumo, con una suba que ya promedió el 15%, según datos de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA).
En diálogo con Sin Verso, el presidente de CAMyA, Leonardo Rafael, advirtió que la situación responde a un problema estructural: la producción de carne está estancada hace 40 años, mientras la demanda internacional crece y el stock ganadero no alcanza para abastecer todos los frentes.
Rafael explicó que Argentina consume alrededor del 70% de lo que se faena, mientras que "un 20 y pico" por ciento se destina a la exportación. En paralelo, avanzan acuerdos con Estados Unidos que podrían elevar la cuota de 20.000 a 80.000 toneladas.
Sin embargo, advirtió que "Argentina no está en la posibilidad de abastecer todos los mercados y menos agregarles volumen, porque el stock está estancado".
A su vez, Rafael detalló que la recomposición del stock ganadero requiere entre 5 y 10 años, por lo que no es posible incrementar la cantidad de hacienda en el corto plazo. "Podemos llegar a crecer un poco en el volumen de kilos, pero con la misma hacienda", señaló.
Otro dato central es la baja del consumo en carnicerías. Se ha registrado una caída de 20% a 25% en lo que va del año.
"Pese a la poca inflación que hemos tenido, hubo movimiento de inflación y los sueldos no se han actualizado. Por ende, el bolsillo de los ciudadanos se sigue restringiendo", sostuvo Rafael.
El consumo, que antes rondaba el 50%, hoy se ubica entre el 45% y 46%. Si bien existen repuntes ocasionales, fiestas como el Día de la Madre o del Padre, o tras actualizaciones salariales, la baja estructural del 10% al 15% no logra recuperarse.
En los últimos meses, los exportadores comenzaron a competir directamente con el consumo interno por la misma hacienda.
Rafael explicó que quienes venden al exterior suelen trabajar con animales de 450 a 550 kilos, destinados a mercados como China, la Unión Europea o Estados Unidos. Pero ahora, ante la falta de oferta, empezaron a comprar animales de 400 o 380 kilos, categoría que históricamente abastecía a las carnicerías locales.
"Hoy nos está sucediendo que estamos pujando por mercadería contra los exportadores, algo que pocas veces había sucedido", remarcó. Y agregó una diferencia clave: "Nosotros vamos con pesos y ellos van con dólares".
Falta de previsibilidad y consecuencias en la producción
El presidente de CAMyA señaló que esta situación es consecuencia de años de malas políticas, que impidieron desarrollar un novillo pesado de forma sostenida.
"El novillo pesado tarda entre tres y cinco años en llegar al pesaje, pero no hubo previsibilidad de negocio", dijo, y agregó: "El productor no lo generó porque cuando llegaba a tenerlo se cerraba la exportación".
Rafael fue tajante: "Necesitamos políticas alineadas. En Argentina, entra un gobierno y vamos al oeste; viene el otro y vamos para el sur; viene otro y vamos para el norte. Así vivimos y cada empresa se acomoda a cada gobierno. Eso solo existe en Argentina".
¿Qué puede pasar con los precios?
Aunque no es posible anticipar el número exacto, Rafael afirmó que la tendencia del mercado indica que podría haber un nuevo aumento del precio de la carne si continúa la presión exportadora y la escasez de oferta.
"Lamentablemente, vamos a tener un aumento más porque nos estamos encontrando pujando los dos sobre el mismo producto", señaló. Y la ecuación es clara: la exportación compra en dólares; el consumo interno, en pesos.

