¿Encrucijada cultural?

Por qué el consumo de carne desafía la suba de precios y vuelve a crecer

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) confirmó el repunte en el consumo de carne vacuna interanual, pese a los incrementos.

Por Ciudadano.News

Imagen ilustrativa: web

La economía argentina ofrece un escenario de paradojas que desafía la lógica de mercado tradicional, y el sector cárnico es un claro ejemplo. 

A pesar de los recurrentes saltos en el precio de los cortes, que llegaron a marcar alzas del 15% en pocas semanas, el consumo de carne vacuna experimentó un repunte interanual del 4,4% en el último relevamiento, situando el promedio móvil de los últimos doce meses en 49,1 kilos por habitante.

Este fenómeno de demanda inelástica no solo sorprende a los analistas, sino que reafirma la centralidad de la proteína roja en la mesa doméstica, obligando a buscar explicaciones más allá del poder adquisitivo.

El consumo de carne en la encrucijada cultural

Históricamente, la carne vacuna ha sido el "ancla" de la dieta argentina. Para el consumidor local, reducir o eliminar su ingesta suele ser el último recurso antes de empezar a recortar otras compras esenciales. 

Las familias, incluso ajustando severamente sus presupuestos, optan por mantener la calidad de la proteína, sustituyendo tal vez cortes caros por opciones más económicas, como la carne picada o el cuadril, en lugar de pasarse completamente a otras carnes (pollo o cerdo) o sustitutos vegetales.

Este apego cultural, casi emocional, actúa como un amortiguador de la demanda frente a los choques inflacionarios, manteniendo un piso de consumo de carne que dificulta su caída abrupta.

La variable clave de las exportaciones

Otro factor determinante no se encuentra en el bolsillo del consumidor, sino en las dinámicas de la oferta externa. 

El crecimiento del consumo interno se explica en gran parte por el freno en las ventas internacionales. La industria frigorífica ha reportado una caída significativa en el total exportado -atribuida principalmente a una menor demanda desde China- lo que ha provocado que un mayor volumen de res con hueso sea volcado al mercado doméstico.

Esta mayor disponibilidad ejerce una contrapresión sobre los precios internos, permitiendo que la demanda se sostenga. 

Sin embargo, analistas del sector anticipan que esta tregua es temporal. En declaraciones recientes, empresarios del sector advirtieron sobre la necesidad de realinear los valores a la escala internacional. 

"La realidad es que tendríamos que ir de a poco a los precios internacionales," señalaron. "Los precios se van a ir afianzando y van a seguir subiendo, no van a bajar."

Este panorama indica que, si bien el consumo de carne muestra resiliencia, la presión de costos de hacienda y la potencial recuperación de las exportaciones sugieren que los incrementos de precios continuarán, poniendo a prueba los límites de la fidelidad del consumidor argentino.