Apenas unos días después de celebrar el fuerte ingreso de dólares del campo y el respaldo de Estados Unidos, un temor insólito se instaló en el mercado financiero: que el gobierno de Javier Milei, autodefinido como "anarcocapitalista", esté virando hacia un intervencionismo con el sello de Sergio Massa. La causa de este desconcierto fue una medida de urgencia del Banco Central (BCRA) que fue interpretada como un regreso parcial del cepo cambiario, generando una ola de críticas y confusión entre ahorristas e inversores.
La promesa liberal vs. la acción intervencionista
El presidente Javier Milei fue enfático en su discurso sobre la necesidad de reformas estructurales para que Argentina sea un país competitivo. En sus apariciones públicas, insiste en que la solución "no es volver al catastrófico sendero de las devaluaciones recurrentes" ni "imponiendo regulaciones". Su plan se basa en la estabilidad macroeconómica para atraer inversiones a largo plazo, para lo cual es necesario "bajar impuestos" y "reformar el mercado de trabajo".
Sin embargo, en una decisión que muchos consideraron contradictoria con este ideario, el BCRA prohibió por 90 días la venta de dólares en los mercados financieros (MEP y CCL) a quienes previamente hayan comprado divisas en el mercado oficial.
La medida buscaba frenar una operación de arbitraje, conocida como "puré" o "rulo", que dejaba una ganancia de hasta un 4%. Esta consistía en comprar dólares en el mercado oficial, cuya cotización había bajado, para luego venderlos más caros en el MEP o CCL. Según el manual liberal, el gobierno debería haber dejado que el propio mercado corrigiera esta diferencia. En cambio, optó por una represión que hizo recordar a "las regulaciones cotidianas de los tiempos de Sergio Massa".
La justificación oficial: pragmatismo para acumular reservas
El Gobierno defendió su decisión como un acto de pragmatismo necesario para fortalecer las reservas en un momento clave. El ministro Luis Caputo afirmó que la medida estaba dirigida a "unos pocos" que arbitraban los mercados. Según él, el resultado fue inmediato y exitoso: "El jueves, el Tesoro solo pudo comprar el 25% de lo que liquidó el campo. Este viernes, tras esta medida, compramos el 77%, es decir, US$1.345 millones".
La justificación real, según se interpreta en el mercado, fue sacar competidores para permitirle al Tesoro comprar una parte sustancial de los dólares del agro a una cotización baja. Federico Furiase, director del BCRA, aclaró que la restricción no impide que las personas compren dólares para ahorrar en el mercado oficial, sino que evita que usen esas divisas para abastecer los mercados financieros y generar "distorsiones".
La reacción del mercado: brecha, críticas y desconfianza
La respuesta del mercado fue instantánea y negativa. La consecuencia directa fue que se agrandó la brecha cambiaria, que saltó a casi un 11% entre el dólar mayorista y el CCL. Los dólares financieros, como el MEP y el CCL, repuntaron con fuerza, subiendo hasta un 4,8%.
Una brecha amplia es una mala señal: genera expectativas devaluatorias y desincentiva las exportaciones, ya que los productores reciben un peor tipo de cambio por sus productos. De hecho, para un productor de soja, el efecto combinado de la brecha y las retenciones es equivalente a un descuento del 33% sobre el precio internacional.
Las críticas no se hicieron esperar. Economistas y operadores que abogan por una liberalización total del mercado calificaron la medida de decepcionante. "Jamás pensé verlos aplicar técnicas massistas", lamentó un consultor. Carlos Rodríguez, exasesor de Milei, fue más duro: "La distorsión son ustedes". Otros, como el diputado Luciano Laspina, ironizaron que el "perro" del cepo seguía vivo y ahora había aparecido la "rabia".
¿Una "Masterclass" de Caputo o un error histórico?
La gran pregunta que divide al mercado es si esta jugada fue un acierto táctico o un error estratégico que mina la confianza. El objetivo prioritario de la Casa Rosada es llegar con la mayor fortaleza posible a las elecciones legislativas del 26 de octubre, y para ello se tomó la decisión política de no alterar el esquema cambiario hasta esa fecha.
- El escenario de la "Masterclass": Si el Tesoro logra comprar una porción sustancial de los u$s7.000 millones del agro a un precio bajo y la restricción es solo temporal, algunos podrían considerar la jugada como una "masterclass" de Caputo para acumular reservas a precio de saldo.
- El escenario del error: Los críticos temen que este sea un "camino de ida" que lleve a un cepo más duro. Advierten que se corre el riesgo de deteriorar la confianza que se había ganado con el "efecto Bessent" y el apoyo de EE.UU.. Como ironizó el economista Christian Buteler: "¿La próxima medida, cuál será, que las personas físicas solo puedan comprar US$200 por mes?".
Las próximas semanas serán cruciales. Se verá si la estrategia del gobierno funcionó para acumular reservas sin tensionar más el mercado, o si, por el contrario, esta medida "massista" terminó costando más cara que los dólares que buscaba comprar.

