Si hay un gremio clave que históricamente marca la tendencia por su peso específico como principal sindicato del sector industrial, ese es la Unión Obrera Metalúrgica, una de las organizaciones clave, y en esta oportunidad cerró finalmente su paritaria en línea con la pretensión del gobierno.
No fue rápido el acuerdo, al que recién se arribó tras largas semanas de negociación con las cámaras empresarias de la actividad, y lo pactado alcanza un incremento salarial escalonado de 12,3% por un plazo de cinco meses, incorporando una cláusula de revisión del acuerdo para marzo.
Este acuerdo, además, replicó los cierres de las negociaciones salariales en otros importantes sindicatos como Camioneros y encargados de edificio. En el primero de los casos, se acordó una mejora del 5,5% en tres cuotas y por el mismo plazo, mientras los encargados firmaron suba de 1,8% para enero y otra de 1,5% para febrero, cerca del techo pretendido por la Casa Rosada.
Vale recordar que las autoridades de la Secretaría de Trabajo habían advertido que no iban a homologar subas mayores, por lo que la UOM también firmó con el mismo esquema. El gremio lo conduce el kirchnerista Abel Furlán, y había acercado posiciones con los empresarios para cerrar un aumento de 18,71%, pero terminó aceptando un 12,3% para cinco meses: 5,5% en noviembre, 2% en diciembre, 1,8% en enero, 1,5% en febrero y 1% a partir de los sueldos de marzo.
Se especula con que otro gremio importante que está en mesa de negociaciones salarial, concretamente el sector gastronómico, podría seguir un camino similar, y el jefe histórico del sindicato, Luis Barrionuevo, selló en noviembre un incremento escalonado de 16% desde ese mes y hasta febrero, a razón de una suba del 4% mensual. Pero ahora las autoridades laborales rechazaron homologar ese acuerdo y reclamaron su reformulación. La idea que informalmente las partes comenzaron a discutir supone mantener el porcentaje de recomposición pero extendiendo el período de vigencia del acuerdo y volviendo a repartir los tramos de aumento.
Estos acuerdos son vistos con mucho resquemor desde la CGT, porque interpretan que la multiplicación de paritarias en línea con el tope salarial establecido por el ministro de Economía, Luis Caputo, conspira contra su aspiración de hacerle frente a la presión oficial, en el marco de las paritarias y en la lucha política en general.

